Y entonces, después del dolor ¿Qué sigue?

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Hola queridos lectores de LAMIRIBLOG, el día de hoy escribo una entrada, que ha surgido como fruto de reflexiones profundas y que quiero compartirles.

Estas reflexiones son acerca de la naturaleza de los seres humanos, de como nos acostumbramos a vivir desde el sufrimiento, del dolor y lo que sucede cuando salimos finalmente de ahí.

La vida que elegí venir a representar en este momento, desde su inicio fue bastante complicada y difícil porque mis padres son seres que poco sabían sobre el amor, sobretodo mi papá, como consecuencia violencia emocional y física fueron el cotidiano durante algo mas de veinte años de mi vida; luego la vida, me mostró en un cuerpo distinto a través del narcisista que tuve de pareja lo que NO ERA el amor, rompiendo todos los esquemas de lo que yo buscaba en un hombre, él me ayudó a saber lo que no quiero de mi pareja, pero costó verlo.

Si puedo voltear atrás y observar objetivamente el pasado, el costo de vivir por tantos años con la adrenalina al full, con ataques de ansiedad y pánico, depresiones y enfermedades del cuerpo como producto de lo que vivía, el panorama no es nada alentador.

Se de la existencia de personas que, en similar situación a la mía, decidieron irse a las adicciones, de cualquier tipo, a la reproducción de lo vivido cuando fueron víctimas y hoy son lo victimarios. Mi propio padre es el ejemplo perfecto de esto, el y muchos otros y otras, situaciones que hacen doler a mi corazón porque se que es posible salir de ahí; además, el sentimiento de culpa con el que crecí por la imposibilidad de sentirme amada y por ende, no poder amarme a mí, fueron situaciones muy difíciles de resolver.

Y lo qué pasa, además de las secuelas psicológicas y emocionales resultado de una violencia sistemática, es también un aspecto que he descubierto con gran asombro recientemente. Y es el difícil hábito de cambiar para dejar de seguir viviendo en la miseria.

Gracias a Padre Amorosisimo, a mis maestros y a mi he podido ir sanando de a poco el pasado, he sentido todo aquello que me perturbaba, que me daba miedo, que me entristecía, que me mantenía alejada de mi verdadera esencia. Esta sanacion tan profunda y que ya lleva casi dos años me ha sacado de mi zona de confort y básicamente me ha obligado a abandonar toda mi vida anterior para reconstruirme por completo.

He tenido que renunciar a personas, a lugares, a trabajos, a metas y sueños que creí, quería en mi vida; para pasar a vivir la mas absoluta incertidumbre y pérdida de control sobre el proceso, sobre mí. No solo eso, tuve que renunciar a ideas, a esquemas mentales de pensamiento y a un montón de programación y creencias que hasta ahora comprendo, me dañaban y me hacían seguir reviviendo una y otra vez el pasado., el dolor, el desamor.

De a poco y con enorme esfuerzo he empezado a ver la luz al final del túnel, de un muy largo túnel que me lastimaba y que me mantenía en la oscuridad de mi Ser, renegando de mi verdadera naturaleza, de aquella que viene del Espíritu creador y unificado que Yo Soy.

La conexión con mi corazón, con el amor incondicional que habita dentro de mí ha cambiado todo. Absolutamente todo. Al conectar he descubierto la grandeza de la bondad, de la empatía y del perdón, primero conmigo y después con los demás.

Es realmente bastante hermoso observar como se produce la curación del sueño, de la película que me había contado tantas veces; de pronto una sensación extraña se apoderó de mí, al inicio me resultaba incómoda porque no sabia que era: La Paz empezó a habitarme, al inicio me sentí extraña, el mantener tal estado para mí en otros tiempos era inconcebible, vamos, que ni siquiera existía dentro de mi mente la posibilidad de vivirla.

Extrañamente a raíz de ello, el concepto que yo tenia sobre felicidad cambió. Antes era efusividad, era emoción apabullante y ahora, con enorme tranquilidad he descubierto que es PAZ. La hermosa presencia amada Yo Soy que habita en mí y que es paz, desasosiego y tranquilidad radiante de mi cuerpo.

Con ello he descubierto también a la ternura. Que no puedo describir como emoción o sentimiento, es más bien un estado del Ser. Esta ternura me ha llegado en los momentos de calma y claridad, con ella veo en los demás una parte de mí, una preciosa y pacifica parte de mí; me veo a mí y mi vida durante el tiempo que llevo en este cuerpo dentro de esa existencia. De pronto los demás seres humanos representan también seres increíbles, valerosos, hermosos, con sus propios mundos, universos internos que yo no pretendo explicar o comprender, pero quizá si acompañar. Sus vidas y la mía, me producen un gran sentimiento de ternura.

Creo que es porque observo con mayor claridad todo lo que nos cuesta ser humanos, es un mundo complicado este de la tercera dimensión, es muy pesado tener un cuerpo físico que, además, constantemente nos produce emociones y sentimientos que muchas veces no sabemos escuchar para sanar y si a eso le sumamos esa mente que no guarda silencio, puff, vaya que es difícil ser humano jajaja. Pero es hermoso cuando comprendes que estás aquí aprendiendo, en esta hermosa escuela de la Tierra.

Es un trabajo de 24/7 el observar nuestra mente y nuestras emociones, pero con el tiempo se va haciendo más fácil, hasta que quien controla a la mente eres tú y no al revés. Esto ha sido producto de mi proceso, he sanado y lo sigo haciendo, sin embargo y es aquí donde retomo la idea central del artículo, cuesta salir de la matrix mental de miseria.

De pronto cuando ya no hay pasado doloroso he descubierto que me he quedado sin historia con cual identificarme: el victimismo ha quedado atrás, el dolor del desamor se ha ido cuando he permitido la entrada del amor más puro dentro de mí, mis padres y la necesidad de que me quisieran se han resuelto, entendiendo la naturaleza de ambos. La necesidad de amor externa, de atención del exterior he descubierto que era y es totalmente inútil, pues la guía y curación son solo mías.

De pronto la vida de dolor que inconscientemente había diagnosticado para mí ya no está más, se ha eliminado del panorama y ahora hay un lienzo en blanco que aparentemente, no sé con que llenar. De algún modo me encuentro en una etapa de mi vida donde lo que conocía ya no me sirve y lo que estoy por conocer se empieza a manifestarse a su ritmo. En el medio, yo, quien me he vaciado pero con la firme intención de llenarme de abundancia, amor, prosperidad y dicha.

Sabiendo que ese es el camino a seguir, a veces de forma inconsciente volteó atrás, a lo conocido aunque me perjudique o produzca miseria que ya no existe más en mi vida. Esa es la cuestión, el hábito de pretender querer seguir viviendo en un lugar de dolor al que no pertenezco y a su vez, las enormes ganas de salir de eso para que se manifieste de forma perfecta, lo que Soy y si merezco.

Cada vez que me he encontrado pretendiendo revivir patrones pasados y muertos he debido recordarme lo que merezco y lo que Yo Soy, no es una tarea tan sencilla, pero el nivel de dificultad es mucho menor en comparación con lo que costó vaciarme de la porquería en la que me encontraba viviendo, lo que yo creía era mi mejor vida.

Este nuevo paradigma en el que me encuentro, por breves momentos me asusta pero también me emociona, yo quiero saber lo que está del otro lado, las maravillas de la vida que me aguardan, las primeras han empezado a manifestarse bellamente y es mi momento.

Mi momento de brillar, de aprender a sonreír y reír, el momento de disfrutar mi vida y de recibir a manos llenas el amor que Yo Soy, el momento de que las personas adecuadas lleguen a mí, el momento de soñar y creer que lo imposible es posible. Pues, al final de cuentas, como ya les he dicho, no estaba en mi posibilidad, creer que podía vivir de la forma en la que vivo ahora.

Me he dado momentos de estar conmigo, de acompañarme, de sanarme, de observar todo: las maravillas de la naturaleza, la de los animales, la de los propio seres humanos, de forma silenciosa me he perdonado por todo lo que me dañó o permití que me dañara, he vuelto a ver con ojos renovados el hermoso milagro de la vida y mis ojos han vuelto a brillar, a sonreír como la pequeña a la que se le robó su infancia y ahora la está recuperando.

Hoy Miriam, yo, disfruto, gozo el silencio del vacío que poco a poco se va llenando con amor y dicha, hoy me alimento de gratitud y esperanza y creo que todo es posible, hoy veo hacia el cielo y agradecida con el de arriba, me abrazo y regocijo en mi espacio físico, hoy me rio del estrés y de las preocupaciones innecesaria y advierto mi inteligencia pero también mi corazón ennoblecido,

Hoy Yo Soy, Yo Soy la gran opulencia de Dios manifiesta en mi uso ahora y continuamente, hoy Yo Soy la consciencia unificada viviendo una experiencia humana, hoy Yo Soy la que Yo Soy.

Hoy empiezo a disfrutar el sendero de mi vida, se que continuando con la observación de mi mente y mis hechos iré construyendo la vida que merezco vivir y explorar, para ello, el pasado debe morir, quedarse ahí y voltear a verle solo cuando una lección amerita ser aprendida. Empezar a creer en todas las increíbles posibilidades y agradecer y honrar las lecciones que, desde el dolor, aprendí.

Amar mi pasado, reconocerle y honrarle es necesario, pues todo lo vivido me ha hecho ser quien ahora Soy y no cambiaria absolutamente nada de ello, pues gracias a lo aprendido ahora me veo con unos ojos diferentes, los ojos del amor incondicional.

Los abrazo desde aquí hermosos seres luminosos, les envío todo el amor del Universo y les agradezco, me lean.

Todo es posible, Atentamente Miriam.

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