Sanando del abuso narcisista, mi experiencia, primera parte.

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Hola queridos lectores de lamiriblog, el día de hoy como lo he prometido en entradas anteriores, les hablaré desde mi experiencia personal, sobre mis caminos de sanación y liberación del abuso de este narcisista. Ésta es mi experiencia, en mí encontré las respuestas y te invito a ti querido o querida lector/a a que una vez que leas sobre mi experiencia, te hagas la siguiente pregunta: ¿Para qué he vivido esto?, ¿Para qué he vivido una relación con un narcisista?, no tengas la menor duda de que esa pregunta obtendrá respuesta, solo sé paciente, no tengas miedo y escúchate.

Repito, esta es mi experiencia, a mí no me creas nada y cuestiónate todo.

Después de haber logrado salir de esa relación abusiva en la que estuve envuelta con ese ser de oscuridad, existía dentro de mí una profundísima confusión, de pronto me sentía perdida, mi entusiasmo y resiliencia se vieron mermados, mi alegría desapareció, estaba agotaba, triste y sin mucho ánimo de nada. Mis ilusiones y sueños ya no existían, no tenía tiempo para ellos, es mejor decirlo así. El narcisista me había absorbido mi energía y mi vitalidad y yo solo quería mandar a la mierda todo.

Curiosamente y aunque mi energía era poca, es mi espíritu el que nunca ha dado tregua, a lo largo de mi vida, una vida que, sin victimización, no ha sido sencilla, me he encontrado con vivencias muy duras, que dejaron traumas y secuelas importantes, sé que reconoces estas palabras, querida lectora, porque sé que la tuya tampoco ha sido fácil. La vida, nadie dijo que fuera fácil, a veces es muy dura y a veces, las experiencias que vives, indudablemente te marcan.

Es en mi vida, pues, donde me he encontrado con situaciones de pánico y terror, de profunda soledad, rechazo y abandono, pero como refería, de alguna manera que no había podido explicar hasta hace muy poco, siempre ha existido una voz, o más que una voz, un algo que me ha recordado mi verdadero Ser, que cuando me he permitido escucharle, me ha dicho: haz podido con todo eso, eres una enorme guerrera.

Quizás te estés preguntando en este momento a dónde voy con todo esto, bueno, si bien es cierto que he pasado por situaciones duras, también sé que todo eso me ha formado como ser humana y como ser espiritual, sé que todo ha tenido que pasar de la manera que pasó y todo ha sido perfecto, lo ha sido en tanto que siempre ha habido una enseñanza. Yo, me considero fiel creyente de que si dejamos que la vida nos enseñe, podemos aprender y ser, de a poco, seres de más luz y de amor profundo.

Es por eso que, cuando, una vez más me encontré con una lección dura, al haber estado en una relación abusiva con un narcisista, tuve que voltear atrás a ver el montón de cosas con las que pensé que no podría salir adelante y lo hice.

Ese optimismo me duro poco, porque al final, gracias a mis maestros y a mí, caí en cuenta que el origen de mi sufrimiento, no solo estaba en haber estado con esta persona, o el de haber formado parte de un entorno de violencia familiar grave o el de muchas cosas más que me dejaron cicatriz, no. Todo eso era el efecto, pero no la causa, no el origen del sufrimiento vivido, había una causa muy singular y específica: NO ME AMABA A MÍ MISMA.

Tuve conocimiento de este hecho, cuando de forma sincera me pregunté que era lo que pasaba para vivir una vida con tanto dolor, estaba ya en un hartazgo terrible y no tenía ya más a donde hacerme, el dolor me había golpeado sin esperarlo, en una relación de pareja que creí que era genial y que resultó todo lo opuesto, ese fue mi punto sin retorno y, al no poder ignorar más mi sufrimiento, mi respuesta fue sencilla: NO ME AMO. El no amar, en mi caso, no implica que no me guste verme en alguna selfie que me tome, o esos días difíciles en el espejo. No, mi falta de amor va más allá y permea todo, cada aspecto de mi vida.

Cuando digo que no me amaba a mí misma, esto implica lo siguiente: la constante comparación con la vida de otros, el eterno diálogo negativo que se daba en mi cabeza, el no respetar mi propia experiencia de vida y hacerla menos o ignorarla, ignorar mis emociones y mis sentimientos, no saber poner límites, hacer, decir y pensar de formas diferentes, el criticarme constantemente, el exigirme demás, el aceptar recibir migajas de lo que yo creí que era el amor, el sentirme abandonada, rechazada, infeliz, el haber creído tantas cosas que la sociedad decía me darían la felicidad tan anhelada, y al final, todo como consecuencia de NO SABER que es el amor, que era el amor, de no haberlo experimentado nunca en mi vida.

Cuando asumí esa verdad, la de mi falta de amor, empecé a cuestionarme ¿Por qué no me amaba? y luego tuve que confesarme a mí misma, ya que estaba siendo honesta conmigo, que no sabía como amarme, eso me pegó profundo, porque cuando te desnudas ante ti y cuando ya no hay mentiras o máscaras que sostener y la cruda realidad entra de golpe por la ventana, no hay mucho que hacer. El único camino es la verdad y entonces…

Acudí a mi historia familiar…

Tuve que hacerlo, porqué se que yo soy producto de las creencias, formas de pensar y formas de “amar” de mi familia y empecé a analizar la historia de mis padres. Una relación abusiva, donde mi padre (narcisista) era el abusador y mi madre, la víctima. Golpes, abusos, vejaciones, humillaciones, estrés y pánico día tras día, mes tras mes y año con año, ¿Había amor ahí?, evidentemente no.

Bueno, yo crecí con la idea de relación de mis padres, con su idea de “amor” y mi resultado fue repetir la misma historia de mi madre; que tan equivocada estuve, que pensé que existía una relación de amor con este narcisista, ¿Te das cuenta a lo que me refiero?; fue ahí cuando empecé a observar a mis progenitores con más detalle; seres que tampoco se aman, que no saben como hacerlo y que ni siquiera se lo han cuestionado, esto fue devastador, puesto que, la idea de “amor” que tenía nunca fue verdad, real ni mucho menos cercana a lo que la sociedad podría aceptar como “amor”, y eso ya es decir mucho, puesto que nuestra sociedad no es un ente sano, sino, todo lo contrario.

Mis padres, la mayor parte de sus vidas, han sido seres muy infelices, humanos completamente desconectados de su espíritu y por supuesto, de su capacidad para reconocer el amor dentro suyo, ¿Cómo podrían reconocer algo que nunca experimentaron? es en mi memoria donde se quedan sus caras, la mayoría de las veces tristes, apagadas y sin muchas esperanzas de lo que les resta por vivir

Ellos se han movido en este mundo de esa manera y por supuesto tuve que ir más atrás, pero me enfoqué en mi madre, ella siempre ha sido mi ejemplo para muchas cosas, me haya gustado aceptarlo o no, una de esas cosas ha sido el amor, de ella es de donde he copiado la forma de “amar” y de ser “amada”, de ella aprendí lo que había que hacer para que me “amarán” y “aceptaran” los demás.

Su historia familiar, “curiosamente”, ha sido muy parecida a la mía. Y puedo afirmar, sin equivocarme, que en mi familia nadie ama, por la sencilla razón de que nadie se ama a sí mismo. No puedes dar lo que no tienes, podemos imitar lo que creemos que es amor, podremos sentir alguna especie de cariño, de aprecio, querer a nuestra familia, pero el amor no es querer, ese ha quedado relegado al olvido.

¿Por qué dices eso?, ¿No estarás siendo muy dura con los tuyos?, no. Porque sé bien, que es la verdad y en ésta, no existen juicios, ni disfraces y lo trato con profundo respeto. La mamá de mi mamá, mi abuelita, es una mujer dura e inflexible, que nunca en su vida ha podido soltar las experiencias que se le han presentado, carga con el pasado de una forma muy lamentable, es tanto y tanto pasado que se le ve en el cuerpo; ha recriminado a mi abuelo, por décadas, la causa de su infelicidad y ve en sus hijas, a unos seres que puede controlar a su antojo e inferiores. Sus hijos varones son lo mejor de su vida, su trato preferencial hacia ellos siempre ha sido muy superior al que ha tenido con mi mamá y sus hermanas, y eso, ellas, aunque no lo quieran admitir, lo notarán y aún más, las dañó. El desprecio a las de su sexo, me ha resultado evidente y me asquea profundamente.

Me asquea, sí, porque sé que eso ha tenido terribles consecuencias, donde la más dolorosa ha sido, sin duda, la incapacidad de mi mamá y sus hermanas de poder amarse a sí mismas y por ende a sus parejas e hijos. En razón de ello, es que sé que el desequilibrio que hay en mi árbol genealógico tiene como origen la falta de amor.

Esta es una situación triste de observar, puesto que tanto mis tías como mis tíos, viven una vida apagada, donde no hay cuestionamientos de nada, vidas donde se encargan de repetir patrones inconscientes de maltrato, infidelidad, secretos, rencores, intrigas, chismes y mentiras, una y otra y otra vez. Eso es a lo que se han acostumbrado, eso es lo que ha sido lo más cómodo, claro que sí, puesto que lo contrario hubiese sido preguntarse la causa de una infelicidad, que ni siquiera saben que tienen. Porque ellos y por ende, todos los que seguimos debajo de ellos, desconocemos.

Creen que son felices, yo hasta un tiempo atrás creí que podría serlo, pero lo cierto es que ahora no me queda duda alguna de que nadie en mi familia ha conocido la verdadera felicidad, puesto que la misma se encuentra indisolublemente unida con el amor. Si nunca has conocido el amor, ¿Cómo acaso pretender conocer la verdadera felicidad? eso es imposible. No conocer el amor, porque te has desconectado de ti y por ende, no recuerdas lo que es, aunque, en esencia, tu eres amor puro e incondicional.

¿Qué es el amor? es lo que eres, no es un sentimiento, no es una emoción, es el origen y final de todo, el amor es la máxima expresión de tu Ser, de tu divinidad, es la inmensidad, es la unicidad, la unión con todo y todos, en esa energía inconmensurable habita la paz, la dicha y la felicidad.

Todos en mi familia hemos olvidado eso, nos hemos negado a nosotros mismos, yo me he negado a mí misma, me da miedo mi propio Ser, mi propia realidad; nuestra verdadera naturaleza está olvidada y a cambio nos hemos llenado de secretos, intrigas, chismes, traiciones, infidelidades, malos tratos y un largo etcétera.

¿Fue el origen mi abuela? en este caso, sí, lo fue. Mi familia fue matriarcal, puesto que mi abuelo se la pasaba la mayor del tiempo trabajando fuera, y en ella recayó la crianza de mis tíos. Fue ella, la que, a través de sus creencias no cuestionadas decidió que sus hijas eran menos que sus hijos, decidió que sus hijas debían ser las sirvientas de la casa pero no así sus hijos, decidió que su hijo varón mayor tratará con la punta del pie a sus hermanas, las golpeara y humillará; decidió coartar la libertad de sus hijas y les impidió desarrollarse en los entornos sociales de su edad, pero eso no lo hizo con sus hijos.

¿Qué resultados se podrían esperar de esas experiencias?, ¿De qué forma tu como mujer podrías aceptar tu feminidad sin querer repudiarla?, al final, eran los varones lo más increíble y mejor del mundo, mientras que tú, siendo hija de una madre así, solo recibiste fuertes reprimendas, abusos emocionales, abusos físicos y un trato de segunda clase.

¿Por qué nadie se ha cuestionado nada?, esa es una pregunta de la cual no he encontrado respuesta, es increíble ver como es para mi familia más fácil vivir en la infelicidad y en el desamor, en vez de ¡sacudirse la ignorancia! carajo, tantas experiencias de humillación, de callar, de ver para abajo, de ignorar a los suyos, de ignorarse a sí mismos.

En este punto debo aclarar que quiero y respeto a mi abuelita, ella me cuidó desde muy pequeña y JAMÁS recibí un mal trato de su parte; pero, no por ello, puedo dejar de reconocer que el origen del no amor y por ende, de todo el desequilibrio familiar, fue originado en las decisiones que ella de forma consciente tomó.

Puesto que las consecuencias fueron severas: hijos que no se aman a sí mismos, nietos que no se aman a sí mismos, abuelos con un matrimonio de sesenta años, en el cual desde hace mucho MUCHO muchísimo tiempo dejó de existir cariño y solo hay odio y reproches constantes (siempre de mi abuela hacia mi abuelo), incapacidades para establecer relaciones sanas con el sexo masculino, en el caso de mi mamá y mío (y de otros familiares, que por respeto a ellas no mencionaré), incapacidad de ser sinceros, de comunicarse con verdad, de hablarse a la cara y de no ser hipócritas, intolerancia de la experiencia de otros, críticas y constantes juicios, repartidos y permeados entre todos. Hablando mal de unos con otros y viceversa.

Esa ha sido la vida de mi familia, una que se ve muy feliz en la superficie pero que por dentro se encuentra podrida, todo como consecuencia de las acciones de mi abuela y de su incapacidad de asumir su no amor, que se ha esparcido entre todos sus hijos, sus nietos y espero que no sea así, en sus bisnietos.

Toda esa falsedad por supuesto que trajo como consecuencia, desde mi propia historia de vida, un ser que no sabía quien era, que no recordaba su origen de amor así como falsas apreciaciones sobre quién era yo; me construí con base en lo que los demás me decían que era, ¡basta! ya basa, pensándome y sintiéndome como alguien diminuta, necesitada de amor.

La crianza no planificada, o deseada ha dejado estragos severos en nuestra sociedad pero más aún, la falta de conocimiento de nuestro propio SER. Ese conocimiento no está en otros, siempre está en ti, independientemente de la condición social, sexo, género, preferencia sexual, raza o religión a la que perteneces. Aquí si puedo decir ¡La ignorancia es tremenda! vaya que sí.

“Es que tu abuela es de otra época”, “es que ella no tenía educación formal”, y es que y es que un sin fin de excusas. Cuando la realidad es que, nada externo necesitas, solo darte tiempo de estar contigo, de conocerte, de al menos cuestionar si aquello que sabía que dañaría a otra persona era lo correcto de hacer; ella se rehusó a eso, a auto explorarse, a pensar y sentir sus decisiones, no le importó o se imaginó el daño que esto traería consigo. Creo que todos, en algún momento o momentos de nuestra vida tenemos oportunidad de cambiar aquello que ya no nos sirve, pero lo conocido siempre es lo más fácil, más no por ello, lo correcto.

¿Cuántas veces hemos volteado a ver con ojos de observador, a aquellos que nos criaron? sin juicios y sí con verdad, por más que tengamos cariño hacia ellos, también debe existir en nosotros la capacidad de discernir para aprender que la vida de aquellos que nos antecedieron, no es precisamente el modelo que puede servir para tu vida. Es preciso ser justo y cuidadoso con la palabra, pero también ver la verdad sin querernos tapar los ojos.

Este para mí fue un gran paso hacia mi sanación, no solo de la relación abusiva vivida con este sujeto, sino de mi vida entera. Es en la introspección donde me he conocido y recordado. Creo que, como sobrevivientes de relaciones narcisistas, este paso es necesario, cuestiona tu historia familiar, tienes que sentarte con el problema, no tomártelo, no huir de el, no evadirte de él, sino verlo a los ojos y con el corazón, entenderlo. Desde ahí no hay juicios, hay verdad.

Yo, finalmente hoy, reconozco que soy una persona que por años no me amé, que no sabía que no me amaba y que, además, no sé como amarme. Ahora estoy en mi propio proceso de sanación y comulgo con la idea de que estoy aprendiendo a amarme, paso a paso, con paciencia, dedicación y bastante empeño y, también reconozco que la causa de esto fue que mi madre no supo amarse, nunca se lo ha cuestionado y a su vez, fue su madre la que tampoco supo hacerlo y por ende, no enseñó a sus hijos a amarse. Esto ha tenido como consecuencia una familia que desconoce lo que es el amor por uno mismo, una familia doliente de carencias afectivas, resultado de decisiones egoístas y poco pensadas.

Ya soy una mujer adulta y si bien, ese fue el origen y ya conocí el resultado en carne propia, a través de la relación abusiva con este sujeto, yo YA NO ESTOY DISPUESTA a seguir repitiendo patrones de desamor e infelicidad y hoy yo decido sanar esto y eliminarlo por completo de mi vida.

Yo SOY amor, soy AMOR pleno, soy AMOR consciente, soy AMOR verdadero. Esa es mi esencia divina y hoy la reclamo, porque ya la recuerdo. Como dijo Jesús: Quien tenga ojos para ver, que vea, quien tenga oídos para oír, que oiga. Padre Amorosísimo, mis ojos y mis oídos abiertos están, que así sea.

Ojalá esta entrada sea de ayuda para ti querida lectora, querido lector, medita, siéntate contigo y hazte tu mayor confidente. Date la oportunidad de analizar tu historia familiar, hazlo, tienes derecho, elimina la culpa y observa, solo eso, observa y después, cuando estés list@, saca las conclusiones pertinentes. Este es un pasito ENORME para sanar de la relación abusiva que tuviste con el narcisista, todo siempre tiene una causa y también un para qué.

Te abrazo hasta donde te encuentres y te mando mi amor, ser de luz.

Atentamente, Miriam.

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