Mi relación con un narcisista, segunda parte.

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Hola queridas lectoras y lectores de lamiriblog, el día de hoy les traigo esta segunda entrada sobre cómo fue mi vida con un narcisista encubierto.

En esa entrada anterior (puedes checarla aquí: https://lamiriblog.com.mx/2021/08/09/mi-relacion-con-un-narcisista-primera-parte/) hablé de como todo inicio, hablé sobre el círculo de abuso narcisista, sobre este trastorno de la personalidad y hasta cierto punto, sobre las consecuencias que trajo consigo el haber estado de pareja con una persona así.

El día de hoy les hablaré sobre cómo se dio este segundo ciclo y qué fue lo que sucedió para haber podido huir de esta relación y no volver a voltear atrás nunca más.

Situándome pues con el final de la entrada anterior, fue en marzo de 2020 que esta persona me descartó (te invito a que realices una investigación sobre que es el descarte narcisista, sus síntomas y efectos). Yo me sentía muy confundida, llena de vergüenza y culpa, impuestas por este sujeto pero extrañamente, también me sentí más tranquila; emocionalmente mi miedo y ansiedad bajaron mucho.

Pensando que este duelo era un duelo “normal” (te dejo este video informativo para que sepas que, si tuviste una relación con un narcisista lo que vives es un duelo mucho más complejo: https://www.youtube.com/watch?v=SEUx7rZonhA&t=411s), continué yendo con mi terapeuta, tratando de dar todo de mí, empecé a comer mejor, a hacer ejercicio y a meditar. Y esto último fue lo que finalmente cambió mi vida y no tengo duda de que la meditación me ayudó a salir de la relación abusiva que tenía con este fulano.

Pues bien, como decía, yo me iba sintiendo cada vez mejor, la causa fue que desde marzo comencé a meditar, no me acuerdo siquiera como es que ese método ancestral de conocimiento del Ser llegó a mi vida, ahora diré que fueron mis maestros, mi padre amorosísimo el que me fue guiando por esa senda. En abril era para mí cada vez más fácil llegar a estados meditativos más profundos y fue ahí donde encontraba una calma interior increíble.

Aunque mi ansiedad y mi miedo, causados por haber estado con un abusador iban decreciendo, no así la culpa que sentía. Recordarán que este ser cuando inicio el proceso de descarte conmigo, lo que hizo fue, a través de excusas estúpidas, echarme la culpa de lo que yo, supuestamente, le había hecho sentir y hacer, la culpa de ser yo y la culpa de existir como yo lo hacía; además, usando a sus monos voladores (hermana, amigos) y vete tu a saber quien más, se fue creando dentro de su mente que la persona que era la culpable de todos sus males era su pareja, es decir, yo. Esto es un rasgo que comparten todos los narcisistas, ya sean hombres o mujeres, son incapaces de hacerse responsables de su vida, no lo toleran y además, disfrutan echar culpas.

Tristemente, usó gente de su alrededor para crear una imagen falsa de mí, que muy seguramente eran puras proyecciones de su personalidad. A ellos no les importa mentir descaradamente a sus familiares o amigos, lo único que les interesa es seguir manteniendo una imagen intachable, impoluta, verse bien ante los ojos de los demás y se llegan a creer sus propias mentiras. Para seguir viviendo en un mundo construido por y para ellos, donde las víctimas de todo lo que les sucede y de lo que “los demás les hacen” son ellos y los demás, somos los villanos de su propio cuento.

Ésta, querida lectora o lector, es una bandera roja gigante, toda aquella persona que no asuma las responsabilidades de su vida, que te cuente que los demás son los malvados del cuento, que ellos nunca hacen nada y que todo mundo los trata mal, es una E-N-O-R-M-E bandera roja que tienes que tener muy en cuenta a la hora de conocer a cualquier persona y sobretodo, tener muy en cuenta si eres familiar de alguien así o pareja. Aléjate cuanto antes y si no es posible, mantente firme en que es imposible que esa persona SIEMPRE sea la víctima de todos y todo, acuérdate que son expertos en jugar con tu percepción y no les importa nada el daño psicológico que esto traiga consigo.

Fue así que la culpa tóxica que me hizo creer que yo había sido la causante de todo, fue lo que poco a poco me acercaba a querer que esa persona regresara a mi vida, la batalla en mi cabeza era constante, por un lado me encontraba tan bien, tan en calma conmigo misma y por otro lado, había ese algo que me decía, es que tienes que recuperarlo para que vea que estás bien y que puede funcionar su relación. Yo en este punto, no tenía ni idea de que había estado con un abusador de grandes proporciones.

A pesar de esa lucha interna, continué enfocándome en mí y era hermoso poder ir a la naturaleza y admirar a las aves, a los árboles y el hermoso cielo azul, de pronto me encontré con tanto tiempo para mí, para alimentarme como yo quisiera, para estar conmigo y ser yo. Era verdaderamente bello, poco a poco algo se empezó a encender dentro de mí, poco a poco me fui adentrando en este dichoso tema tan del “new age” la llamada espiritualidad. Yo nunca la busqué ¡me encontró! en los videos que aparecían en mi página de Youtube, en los podcast que escuchaba o las imágenes que veía en mis redes sociales.

Para entender este tema de la espiritualidad, tendría que decirles que yo, desde los seis años y hasta que salí de la universidad, estuve en escuelas religiosas, por lo que desde muy muy pequeña: el catolicismo, Dios, Jesús o la Madre María así como toda especie de ritos católicos me acompañaron en mi vida. Mis padres, gracias a Dios (jaja valga la ironía), nunca me llevaban a misa, salvo los días 24 o 31 de diciembre pero sí tomaba misa cada viernes primero del mes y eso fue así por mucho tiempo; sin embargo nunca me consideré realmente una persona católica, nunca hubo dentro de mí una Fe hacia lo que me decían que era Dios, incluso recuerdo que desde muy pequeña, quizá 8 o 9 años me preguntaba, en mis clases de lectura de Biblia, cómo era posible que nuestro Dios hubiese mandado plagas para matar a las personas, eso era algo que simplemente no iba conmigo, con mi imagen de Dios y así crecí. Hice la comunión y la confirmación, porque para mi madre, era lo socialmente esperado. Pero nunca me confesé de forma habitual o fui a misa.

Sin embargo, hubo algo que siempre hice: orar, para mí la oración es mi comunión con mi Padre Amorosísimo/Universo, algo muy natural que se produjo en mí desde muy pequeña. Sabiendo eso, estos temas “espirituales” eran de gente “loca” de gente que hasta me daba como pena, “Qué ilusos” decía yo, como creen en eso o aquello. Yo, como muchos de nosotros, fuimos formados en un pensamiento puramente científico: Si no lo puedo ver no es real y por ende, no existe.

Eso fue así durante años, hasta que oh amigos, oh amigas, llego mayo de 2020; fue un día que había despertado ya y solo me sentía en profunda paz, en calma, la mente no existía, estando yo ahí acostada en mi cama, como lo hacía, decidí que me pondría a meditar. No puedo describir porqué ni cómo paso lo que a continuación escribo, es que ni siquiera encuentro palabras: fue total amor incondicional, unidad con toda la creación, una paz excelsa, una dicha indescriptible, fue como si de pronto todo el dolor de mi corazón hubiera desaparecido y solo lo embargaba un enorme amor, perdoné de corazón todo, al final sabía que el actuar de aquel ser que me había lastimado derivaba de una enorme cantidad inmensa de dolor personal. Yo me sentía extasiada, feliz de verdad, era de verdad algo indescriptible, era saber que existía mi Padre, era saber quién era yo, era recordarlo. Era sentir esos saberes sin la necesidad de pensarlo, es la única vez donde he sentido una verdadera convicción de quién era y no dudarlo, no existía lugar para eso, era la conexión con mi Yo Superior, mi espíritu que en gran regocijo regresaba a la casa de su Padre, simplemente hermoso y divino.

Esto duro solo unos minutos y fue suficiente para que aquello que sentía dentro mío queriendo despertar, finalmente lo hiciera. Después de esa experiencia hubo un antes y un después, algo dentro mío cambió, poco a poco empezaba a comulgar con mi verdadero Yo, ese ajeno al ego, sin duda fue una experiencia que me cambió por completo y desde ahí mi vida ha sido otra. No hay palabras Padre, para agradecerte me hayas dado ese regalo tan grande, el regalo de la vida.

Después de ahí decidí cerrar ese ciclo: todo es impermanente y habría que aceptarlo, lo hice y continué con mi vida, quería expresar al público, a mi familia, a mis amigos, a quien quisiera escucharme que nuestra esencia fundamental es el amor, que al final estamos aquí para aprender y para evolucionar y que la vida es vasta, increíble, amor y felicidad. Yo para ese tiempo me había empezado a cuestionar todo y sin darme cuenta, había empezado un camino de autodescubrimiento que sigue actualmente.

Un día de aquellos iba en mi coche manejando hacía mi casa, cantando una de mis canciones favoritas del gran Louis Armstrong, estaba extasiada, absorta en la propia felicidad de mi ser y fue ahí en ese momento glorioso donde mi espíritu se reencontró con esa persona. Él me vio de lejos y pienso yo, me vio tan increíblemente llena de vida y felicidad que esa envidia patológica que lo inunda hizo que de nuevo regresara a mi vida: ¿Cómo es posible que tu puedas ser feliz sin mí? ese es el nivel del narcisismo y maldad.

Acto seguido, al día siguiente o a los dos días me escribió y empezamos a hablar. Lo único que pasaba en mi mente eran las ganas de contarle todo el descubrimiento personal que venía viviendo a lo largo de estos meses y además quería que viera mi “cambio”, me tardé meses en darme cuenta que ese cambio tan anhelado se había producido porque me había alejado de la fuente de mi dolor: él.

Entonces me hizo hoovering y después de algunas salidas, mensajeos y llamadas, decidimos que retomaríamos la relación. Eso fue a finales de junio. Pero algo dentro mío había cambiado, ese cambio era el reencuentro con lo más profundo de mi Ser, había recordado ya quién era, poco a poco me iba dirigiendo hacia mi senda, mi camino y evidentemente mis prioridades cambiaron.

De pronto yo me encontraba en esta relación de pareja pero ya no existía dependencia, ya había entendido que cualquier relación humana podía acabar en cualquier momento y estaba bien (los caminos cambian), había entendido que la persona más importante de mi vida era yo, pues esa era la única forma de construir algo con alguien: si no aprendes a amarte a ti antes que a otros, jamás podrás darles amor puesto que nadie da lo que no tiene. Me había encontrado con mi herida de abandono (gracias a la experiencia de descarte vivida con este sujeto), me había tomado de frente con mis emociones, con mis sentimientos y con la idea central de que la mente no trabajada es lo que produce sufrimiento, que ésta me gobernaba.

La Miriam que había iniciado esa relación en febrero del 2019 no era en NADA parecida a la Miriam de junio del 2020 y esto, al narcisista, no le sentó bien. Recuerden que ellos demandan, demandan y demandan todo de las demás personas, yo, como era su pareja, tenía que darle amor, cariño, adulación y afecto constante, para que él, se sintiera agusto, eran demandas constantes de todo: dame todo tu tiempo, dame toda tu atención, dame todas las palabras de cariño, dime que soy increíble, una y otra y otra y otra vez. Es por eso que había terminado tan exhausta en el primer ciclo y esta vez, eso iba a cambiar.

Empecé a poner límites…

Y oh, amigos, eso no le gusto al narcisista: no le gustó que le dijera que iríamos viendo poco a poco la manera de construir la relación, no le gusto que le dijera que el primer amor de mi vida era yo, no le gusto que le dijera que quería tiempo a solas para mí. Con él era ver y estar con el cuerpo de un hombre adulto en un niño demandante, caprichoso y excesivamente egoísta.

Finalmente me empecé a dar cuenta, ya sin el velo del “enamoramiento” la cantidad excesiva de demandas que recibía de este sujeto y la cantidad de sacrificios que implicaban hacerse para estar con él. Todo siempre giraba en torno a él, él era la única persona que tenía que ser escuchada, valorada y respetada. Eso siempre lo di en toda la relación, pero en este ciclo me di cuenta que jamás fue recíproco y sobretodo, nunca suficiente para este ser demandante. Era dar y dar y dar y nunca recibir nada a cambio, yo, en mi alta sensibilidad creí en el amor incondicional, en ayudarnos mutuamente y en construir, eso solo fui yo quien lo hice y no fue sencillo darme cuenta que jamás lo recibí.

Con este narcisista eso nunca pasó. Todo eran palabras (en eso, son expertos) él hablaba y hablaba y hablaba pero JAMÁS sus palabras cuadraban con sus hechos, empecé a observar. Yo había recuperado de a poco mi fuerza vital y entonces cuando comencé a observar todo lo que él decía sobre cosas que yo “le hacía”, me empecé a percatar que aquello que “yo le hacía” era relacionado con mi autocuidado, con mi dignidad humana y mi autoestima. Era algo así como: porqué te cuidas en vez de cuidarme a mí, porqué quieres tiempo a solas cuando deberías estar alabándome a mí, porque ves la televisión en vez de verme a mí, porqué te preocupa el siguiente paso en tu carrera cuando deberíamos estar hablando del paso siguiente en la mía.

Era esto demasiado bizarro, de alguna manera yo me seguí engañando unos meses más. Creamos una empresa, bueno, él estaba ahí. De mí fue idea el nombre, de mi salió el mayor presupuesto para instalarla y meses tarde en darme cuenta todo lo que había invertido, monetariamente, solo para que esta persona se sintiera bien consigo mismo, intenté construir una forma para que él pudiese obtener dinero, al final, nunca vi ganancia económica de ello, no me importó, muy en el fondo pensaba: “Bueno, el se siente mal porque no tiene dinero y eso lo frustra mucho, puedo apoyarlo de esa manera, es mi pareja y deseo lo mejor para él”; pues puse la empresa, no fue suficiente (y es que amigos, jamás nada es suficiente para personas narcisistas), me seguía haciendo sentir culpable por su incapacidad para tener dinero, había demasiada envidia en la remuneración, muy adecuada que recibía de mi trabajo, por parte de él, le costaba cada vez más y más disimularlo.

Para finales de agosto yo ya no me sentía nada agusto con esta persona, la vitalidad adquirida unos meses antes iba desapareciendo, de nuevo, me estaba encontrando en el inicio de un torbellino emocional que no quería y él empezó a manipularme de nuevo: TÚ TIENES LA CULPA DE QUE ESTO NO FUNCIONE, TÚ ME TIENES EN UNA MONTAÑA EMOCIONAL, TU Y TU Y TU MIRIAM, ERES LA CAUSANTE DE TODOS MIS PROBLEMAS.

Sin embargo, aunque con menor fuerza vital, gracias a la meditación, me había vuelto observadora y la claridad me acompañaba, fue mi mejor aliada cuando sucedía esto:

ÉL: Tu tienes la culpa de que esto no funcione, tú me tienes en esta montaña emocional y yo no puedo.

YO: (Observando) (Ésta semana no he hecho algo que parezca que lo que me dice, corresponda con la realidad, ¿De qué montaña emocional habla? recién venimos de comer y hemos estado haciendo cosas los dos)- le digo- MMM, okey, perdóname, yo no quiero mantenerte en esta montaña, daré lo mejor de mí.

Ese era un típico diálogo, yo me sentía mal por ser sincera, porque lo que yo si le decía era que teníamos que ir poco a poco para ver si esto podía funcionar de nuevo, que evidentemente, no era algo posible (construir la relación) de la noche a la mañana. Asumía que había que tomarse el tiempo para ello, pero, aparentemente él no. Y nunca respetó eso, él quería seguir infringiendo mis límites personales, quería que lo siguiera adulando y adulando sin parar, era algo profundamente exhausto, él en esa relación solo se veía a él y no a nadie más.

Empezó a hablar con personas con las que posteriormente me fue infiel, les dijo que teníamos problemas y las fue envolviendo, hasta engañarme con ellas. Muy lamentable, pero mis entrañas y mi intuición no se equivocaban, poco a poco me fui alejando, a él, en sueños, se le empezó a presentar la realidad: el maltrato y el abuso que él vio en esos sueños, donde la víctima era yo y donde el abusador, era él, no le gustó y entonces en septiembre pasó lo siguiente.

En la segunda semana de septiembre, quedamos un sábado, dijo que le urgía hablar conmigo (fue el día que tuvo en sueños, la presentación de su realidad: él como el abusador que es), desde que me dijo que quería que habláramos, muy en la mañana, le dije que ese día tenía una cita médica, que podíamos vernos antes de la cita, hablábamos y después, si no terminábamos de hablar, podíamos continuar posterior a que tuviese la cita médica o bien, vernos después de que yo terminará ese compromiso.

Él optó por la primera opción, fui por él a su casa y nos sentamos en un jardín cerca a donde tendría lugar la cita. Él, como siempre, empezó a proyectar en mí todo lo que había soñado (la proyección es un método de manipulación altamente utilizado en las personas narcisistas), literalmente me echó la culpa de las pesadillas que tuvo la noche anterior y me empezó a decir lo mala persona que era (Sí, mala persona por poner límites, ¡ojo con esto! ellos y ellas odian a todos, pero sobretodo, a las personas que les empiezan a poner límites). Así tal cual se los digo amigos: me echó la culpa de las persadillas que tuvo.

Yo, en un estado de mucha ansiedad y de miedo, le empecé a decir que yo no tenía la culpa pero que haría lo que fuera para poder mejorar (Mejorar ¿qué? quien sabe pero en ese estado de daño emocional, fue lo único que se me ocurrió), grité al cielo: ¡No me importa que sea necia, yo te amo y estaré contigo siempre! (Háganme el favor de dependencia emocional que se había apoderado de mí) y entonces pasó, casi como una lección que venía de arriba, que sé que así fue, lo siguiente:

YO: Bueno, al parecer ya hemos aclarado esta cuestión y va a ser pronto mi cita médica, vamos y terminado ese compromiso volvemos aquí para hablar ¿si?

ÉL: ¡No te importo nada! no te das cuenta, te importa más ir a la cita médica que yo, ¿Cómo es posible?

La ira narcisista hizo su aparición, la máscara se le cayó y su cara verdadera emergió.

YO: Oye, (su nombre) es que si no voy me dan la cita hasta dentro de dos meses y me urge.

Empezamos a caminar hacia el consultorio y entonces me empezó a gritar de una forma tan terrible y humillante que me dio mucha verguenza, yo estaba impactada, como en shock, solo recuero haber bajado la cabeza puesto que TODA la gente nos veía, nos veía asustada por el estado en que esta persona me estaba violentando verbalmente, fue terrible, no lo puedo describir de otra manera, humillante y terrible.

Entré a la cita médica, me tarde 30 minutos, salí y él siguió insultándome y humillándome, en el camino de regreso a mi coche. Yo sinceramente no sabía que hacer, no podía creer que eso me pasaba a mí, me bloqueé, no podía hacer nada, no podía defenderme, no me salían las palabras. Estaba tan absorta en esa incredulidad que ni siquiera me di cuenta que una policía nos había estado observando desde su patrulla y constantemente había estado dando vueltas en la calle, observando, hasta que en una de esas, ella se bajó y nos volteó a ver, ¿Qué es lo que sucede?, ¿la está molestando señorita? –me dijo si por ella hubiese sido se lo hubieran llevado detenido, ella lo quería alejar de mí, que se fuera lejos, ¡me preguntó si quería presentar cargos! me dijo que lo podía detener e incluso, porque este fulano empezó a discutir con ella, le habló a un compañero y de verdad se lo iban a llevar detenido.

Yo, luego me encontré diciendo algo que mi madre dijo muchos años, cuando estaba con mi papá: Es que, el no es así, no se porque se está comportando así y bla bla bla.

El haber escuchado esas palabras salir de mi boca, causó enorme impacto en mí, ¡estaba repitiendo la misma historia de abuso de mis padres! yo, que había dicho a mi madre muchas veces que cómo era posible que defendiera a su abusador, estaba años después, haciendo lo mismo.

La policía le dijo que se fuera porque si no si lo iban a detener, él se fue, ella y yo hablamos después de eso y me ayudó tanto, no existen maneras de agradecerle lo que hizo por mi aquél día, sé que es parte de mi tribu estelar y le agradezco que haya aparecido en ese momento porque no dudo ni por un solo instante, que ese hubiese sido la ante sala a la violencia física ejercida por este sujeto a mi persona.

Me fui de ahí, no le dije a nadie nada, amigos o familia, sino algunos meses después, era demasiada la vergüenza que sentía. Yo, por segunda vez dentro de esa relación, tenía el corazón destrozado, destrozadísimo, no podía del dolor que me embargaba el haber experimentado esa situación, ¿Cómo había llegado de nuevo a sentirme así en menos de un año? la primera vez, cuando él me descartó en marzo 2020 y ahora, solo unos meses después, de nuevo.

Yo estaba determinada a terminar esa relación, era algo que ya mi Ser me pedía que fuera así, por experiencia propia y vivida de muchos años, sé que los abusadores van poco a poco incrementando el grado de violencia y si ese día había pasado algo tan grave como eso, más adelante podía pasar algo peor, mucho peor. Y sin embargo, no pude terminar el día siguiente que nos vimos, vino a mi casa y empezó su teatro de “lo mal que se sentía por lo que había pasado”, “que el no era así”, “que nunca volvería a pasar” y bla bla bla. Nada más que a quien se lo dijo, es decir yo, fue a la persona incorrecta por dos razones: Yo había visto la misma actuación decadente con mi padre hacía mi madre cada vez que la golpeaba y segundo, debido a mi alta sensibilidad, siento mucho más las emociones de otros. Y de él solo sentía que de sus poros salían: miedo, rabia e hipocresía, sobretodo miedo de que yo pudiera decirle algo a su madre. Todo eso lo sentí muy claramente, nunca se lo dije, no me convenía por nada del mundo que el supiera que tenía dicha capacidad de sentir.

Yo ese día me desconecté totalmente, ya no quería que se acercará a mí o me tocará en ningún sentido, en octubre de 2020, para ser precisos en inicios de la tercera semana de octubre nos vimos en un parque del centro de la ciudad de Aguascalientes y al verlo, al sentir su hipocresía y su coraje creciente, mi voz superior dijo: ¡HASTA AQUÍ!, solo que esta vez habló en voz alta y esas palabras salieron de mi boca.

A diferencia de este narcisista, ese día terminé la relación de la mejor manera, jamás le culpe y asumí mi responsabilidad de la decisión. Yo no sabía, meses después me enteré, pero al parecer lo mejor que puedes hacer con estos seres es terminar la relación amorosamente para que no te puedan recriminar (como ya lo había hecho en marzo) no sabía y ni siquiera necesitaba esa información, yo era en ese momento y soy un ser de luz, que no creía en que hubiese personas malvadas y sin empatía, todavía le seguía considerando como un ser que tenía la capacidad de aprender como nosotros lectores, pero eso no es posible para una persona narcisista, NO PUEDEN EVOLUCIONAR Y APRENDER.

Mi alta sensibilidad incluso me hizo que, al día siguiente, nos viéramos en una aerolínea, para ser apoderada legal de sus padres y ayudarles a resolver una situación con unos boletos de avión que tenían. Lo hice porque me nació de corazón y porque en ese momento ni ahora le deseo nada más aquello que lo que se merezca y eso, solo nuestro Padre amorosísimo lo sabe.

Después de ese día y me parece que la mañana del día siguiente cuando le devolví unas cosas de él, NO LO VOLVÍ A VER. Sin aún saber del narcisismo, sabía que esa persona no me convenía, me hizo dudar de todo: de mi sexualidad, de mi percepción, de mi capacidad para hacer cosas, de mis capacidades, de mis valores, de todo. Dentro mío sabía que no quería volverlo a ver nunca más en mi vida. Lo bloqueé de Whatsapp y hasta la fecha sigue y seguirá así, deje de usar mis redes sociales por meses, dado que era él quien me pidió que no lo bloqueara de ahí (ahora ya se sus oscuras razones), finalmente, meses después lo elimine de Instagram y de Facebook y de cualquier contacto que se pudo tener, me aseguré para siempre, que no sea posible, empecé el contacto cero y gracias a Dios, no he batallado en seguirlo.

De pronto entendí que esa pesadilla había terminado, que en la vida debían haber más cosas y ahora estaba profundamente entusiasmada para saber qué más había.

Salí, me liberé, hui y NUNCA regresé a esa relación abusiva con el narcisista, y sé que es una de las mejores decisiones que he podido tomar en mi vida. Estoy muy orgullosa de mí y de esa capacidad de resiliencia para haber salido adelante. Sobre qué es lo que he hecho para salir adelante, les haré una siguiente entrada queridos amigos y amigas, pero quiero que tengan algo muy claro: Rendirse ¡NUNCA! es una opción, siempre hay que seguir adelante por más oscuro que se vea el panorama. Tienes que seguir, tienes que levantarte y saber que esto no ha sido todo, que aún te queda mucho por lo que vivir, por lo que estar agradecida, ¡NO ES TAREA SENCILLA! recuperarse de una relación abusiva, no, no lo es, pero tampoco es imposible y tu no estás para rendirte.

Siempre hay luz al final del túnel, siempre hay sol y cielo azul, siempre hay esperanza de un mejor futuro, siempre hay necesidad del amor verdadero que habita dentro de ti, se te ha dado esta prueba porque Dios/Padre/Madre/Universo (como quieras decirle) sabe perfectamente que puedes salir de eso y en su enorme sabiduría, pondrá a tu disposición todo lo que sea necesario para tu sanación, ábrele la puerta ¡CARAJO! ábrele la puerta y ve lo que hace.

No olvides que fuiste abusada o abusado, no olvides que el abusador te puso en un estado de víctima, eso, nunca lo debes olvidar, pero tampoco olvides que en este momento que has salido eres un sobreviviente y que la responsabilidad de sanar ese abuso nacerá dentro de ti, con solo creer, es un gran inicio. Duele darte cuenta que la persona que amaste nunca existió, que solo es falsedad, maldad y manipulación, te entiendo, sé que duele porque eres una persona llena de amor, de sensibilidad, de empatía, de esperanza, incluso, no creías en que este tipo de personas existiese.

Lo que debes entender es que NO SON LO MISMO, mientras en ti habita luz, paz y amor en esta persona solo habita la maldad, la envidia y el egoísmo. No intentes saber porqué actúa así o comprender cómo es que alguien no puede tener empatía, es una pérdida de tiempo y más porque eso sería rebajarse a su nivel de pensamiento y no vale la pena. Tu eres un ser tan abundante, tan increíble y lleno de esperanza que debo decirte que todo aquello que has dado volverá a ti de la mejor manera y también nunca olvidemos que los límites personales, el saber decir que no, el amarnos incondicionalmente, el aceptar nuestra alta sensibilidad (para aquellos que somo así) y el de no darlo todo, deben ser lecciones que no podemos permitirnos olvidar.

Esto de que noeres igual al abusador, me encantaría explicarlo con una escena de Harry Potter: La orden del fénix. Justo cuando Voldemort se mete al cuerpo de Harry y el diálgo es el siguiente:

Voldemort a Dumbledore: ¡Haz perdido anciano!

Dumbledore a Harry: ¡Harry! Harry no importa el parecido que tengan sino como se diferencian.

Harry ahí descubre que esa diferencia es ¡el amor! imposible que pueda ser sentido por Voldemort, pues es lo mismo con los narcisistas.

Desde el minuto 3:25

Te abrazo desde aquí ser de luz, te mando el amor que habita en mi corazón. Pronto vendrán entradas sobre recuperación y sanación que espero, puedan ser sentidas y leídas por aquellos que se encuentran en recuperación de abuso narcisista, es mi deseo más profundo que esto que hoy escribo inunde en las mentes de muchas personas que tal vez necesitaban escuchar, que no están solos, que muchos hemos pasado por esto pero que también, es posible salir adelante.

Te abrazo desde aquí y hasta donde te encuentres, con amor, Miriam.

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