Mi relación con un narcisista, primera parte.

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Hola queridos lectores de mi blog, el día de hoy les traigo una entrada que es muy personal, una verdad que necesito sacar de mi pecho, de mi estómago y de mi cuerpo, por dos razones: la primera, he decidido dejar esto atrás pues ya aprendí lo que debía aprender y la segunda (y más importante), deseo que aquellas personas que se encuentren en una situación de este tipo puedan entenderse y no culparse por eso, que en estas palabras encuentren el aliento o la esperanza que necesitan para salir adelante, para entender que todo pasa por algo pero también, que siempre todo pasa.

Deseo que tú, querido lector, encuentres dentro de ti, independientemente de tu sexo, género o condición, la fortaleza necesaria para plantar cara al abuso que viviste, lo reconozcas y logres entender una lección vital de vida: el amor incondicional hacia ti mismo.

En esta entrada hablaré sobe la relación abusiva que tuve con un narcisista encubierto.

Nota aclarativa: Para cualquier tipo de información que desees descubrir en relación al narcisismo, te invito a realizar una búsqueda en internet de forma responsable sobre este tema. Hay muchos sitios serios así como profesionales de la salud mental que te ayudarán a entender qué es el narcisismo y cualquier pregunta que en relación al mismo llegue a tu mente.

Todo comenzó así…

Mi ex pareja abusó de mí emocional, psicológicamente y verbalmente (e incluso, por empujones o forcejeos, podría decir que también físicamente). Darme cuenta de esto produjo dolor, pero no más del necesario, de alguna manera mi intuición, mi cuerpo y mis entrañas SIEMPRE me dijeron que había algo extraño en este sujeto, pero yo decidí ignorarlos, pues al final de cuentas, tenía a mi lado a alguien que finalmente “me amaba” y seguro eso que “pensaba”, “sentía” o “vibraba” de forma extraña, no era nada de qué preocuparse.

La historia con mi abusador comenzó extrañamente de una forma bastante rápida, desde la primera vez que salimos y me pidió ser su novia, pasaron cerca de poco más de tres semanas, ¡TRES SEMANAS! ¿Se pueden imaginar eso? solo bastaron tres semanas para hacerme novia de un sujeto que no conocía y que ni conocí a lo largo de esa “relación” o mejor dicho “interacción”; esa persona, descubrí, es un narcisista encubierto, asumo que la madre lo castró emocionalmente y de alguna manera a través de su infancia y adolescencia, el sujeto se convirtió en eso, un NARCISISTA, un ser vacío como un cascarón, lleno de odio, rencor y resentimiento, incapaz de sentir amor o darlo, un ser que se desprecia a sí mismo y que nunca podrá ser diferente, incapaz de evolucionar en el camino de la luz, eso es un narciso. Aclaro que, esta condición puede ser encontrada tanto en hombres como en mujeres, en mi caso, fue un hombre y que además, hay diferentes tipos de narcisismo, el tipo “encubierto” es solo uno de una amplia variedad, continúo.

Este texto puede ser traducido así: “un narcisista es una cebolla amarga envuelta en pétalos de rosas…lo que está dentro no es bonito y te hará llorar…”

Este tipo de seres oscuros se caracterizan por hacerse siempre las víctimas, por manipular y por controlar, puesto que su autoestima es prácticamente inexistente y no saben quiénes son. Estos seres carecen de empatía (lo cual fue muy difícil de entender para alguien empática como yo), solo les interesas como pareja para que les suministres energía, para que les suministres un sentido de identidad y te chupan las cualidades que tú, como alguien con fuerte sentido del yo y empatía, sí tienes, para el narcisista tú eres solo un objeto de su propiedad, no te verán nunca como un ser humano individual ajeno a ellos.

A estos seres no les interesa tener relaciones de pareja que sean adecuadas y sanas y en donde puedan construir algo para el futuro, a ellos no les importas, solo te ven, de alguna forma, como si fueras parte de ellos y tu importancia, como su víctima, es ver la calidad del suplemento narcisista que les puedes aportar. Puesto que, cuando estás en una relación con alguien narcisista lo único que importa son ellos y como ellos deben ser tratados, queridos y admirados (yo, yo, yo..).

Continuando donde me quedé, me hice novia de este sujeto en menos de cuatro semanas; recordando el porqué de tal situación me vino a la memoria la primera vez que salimos, él solo habló de él y de sus “logros” y de su vida, era solo él, recuerdo también que en ese momento entró mi intuición justo cuando iba a dejarme a mi casa y lo recuerdo muy bien, esa voz sabia en mi cabeza que me decía: “¡AQUÍ NO!, esto no se siente bien“; sin embargo, como dije, la ignoré y seguí en la construcción de la idealización de esta persona.

En general, al principio me parecía increíble cuanto teníamos en común, era como si hubiese encontrado a una especie de “alma gemela” o algo así, era tan parecido a mí, le gustaban cosas tan parecidas a mí: música, leer mucho (yo amo leer), el cine, la instrucción que tenía, la cultura; era como si también pensáramos igual, compartiéramos ideas similares sobre la vida y además me trataba tan bien, tan caballeroso y demás, siempre quería estar conmigo y yo, estaba verdaderamente fascinada con esto, el sueño hecho realidad. Me decía cosas bonitas, me hacía sentir la persona más importante de su vida. Meses tardé en darme cuenta que este sería la primera fase del ciclo del abuso narcisista: el bombardeo de amor o love bombing, en inglés. En esta fase el o la narcisista buscará mimetizarse contigo, te idealizará y te tratará como nadie nunca te ha tratado, aparecerá la “media naranja” el “alma gemela”, te preguntarás cómo es posible que hayas encontrado al fin a alguien tan parecido como tú, te dirá todas las cualidades que tienes, que incluso ni tú habías visto, no verá ningún defecto en ti, en esta fase el o la narcisista te estudiará a fondo, te observará muy minuciosamente.

Poco después de hacernos novios recuerdo, acaso, la primera ocasión que me hizo sentir culpable: una mirada (fea como su corazón) que desacreditaba de alguna manera mi actuar y luego más cosas comenzaron a suceder: me hacía sentir incómoda al echarme la culpa por invitarlo a fiestas con personas o ambientes que a él no le gustaban, sin importar de que se tratara de eventos de mis amigos o fuera alguna ocasión importante para mí, eso a él le daba igual. Es aquí cuando comenzará la segunda fase del ciclo del abuso narcisista: la desvalorización o depreciación.

De pronto te encontrarás con que esta persona, al ver que no puedes alcanzar ese estado de perfección que él o ella ha puesto en ti en la primera fase, comenzará a desacreditar todo lo que haces, lo que sientes y lo que eres, se convertirá en el o la gran “aleccionadora”, te dirá lo que haces bien y lo que haces mal, te empezará a comparar con personas con las que ha salido antes, te dirá que hay personas mejores que tu a través de la crítica sutil a tu aspecto físico o emocional, como a continuación describo.

Luego me empezó a celar, yo jamás en mi vida había sido una persona celosa pero él logró (solo por unos meses, gracias a Dios) que yo fuera celosa, me empezó a triangular con personas (con mujeres) de sus alrededores: primero con alguien que iba con él en la escuela, se la pasaba diciéndome cómo le coqueteaba ella a él y no lo dejaba en paz, luego con una mujer en Instagram a la que OBSESIVAMENTE le daba likes en sus fotos, le comentaba y le mandaba mensajes privados (el me decía que no era cierto o que eso no significaba nada, que le daba mucha importancia y además finalizaba sus comentarios con cosas que me mandaban un mensaje de: hay algo raro en ti Miriam); incluso parecía como si este fulano quisiera que yo me diera cuenta de su proceder, para poder celarlo y así generar DRAMA, a lo largo de la relación continuó haciendo esto con sus supuestas “amigas” o gente de cursos que él tomaba, yo me sentía extraña, ¿Por qué me decía esto?, ¿Yo estoy loca?, ¿Qué pasaba con esas amigas con las que compartía vínculos extraños? esto me desestabilizaba por completo, me hacía sentir sumamente insegura, insuficiente y en general mal, muy muy mal.

En esta segunda fase, una de las tácticas de manipulación usada por el narcisista es sin duda la TRIANGULACIÓN. Que puedo definir como esas situaciones en las cuales el o la Narcisa buscará generar en ti desconfianza, celos, descontrol emocional, tu desequilibrio; a través de serte infiel o simplemente hablando de “otras” personas que aparentemente buscan estar con él o ella en algún sentido, en mi caso, romántico. Logrando que la víctima del abuso busque mantenerse con esta persona a toda costa, bajando sus defensas personales para de esa manera, ir venciendo cada vez más y más, tus propios límites personales, hasta que te encuentres a su total dominio.

Curiosamente este ser, decía que a él no le gustaba el drama y lo odiaba (muy común en los y las narcisistas), pero sus acciones decían todo lo contrario, muchas banderas rojas a lo largo de esta entrada han surgido, y ésta, del drama era de las más grandes, pues de esa manera me empezó a manipular, a hacerme sentir insuficiente, incapaz, tonta, puesto que él era la persona que me iba a decir cómo debía comportarme y que cosas no debía hacer o qué cosas que yo hacía eran extrañas, o daban entender que había algo malo conmigo. Los narcisistas, a través de esta aparente violencia invisible, buscarán que cada vez te sientas más y más mal contigo mism@, recuerda que el dominio es su objetivo, a través de diversas situaciones que describo a continuación.

Se enojaba y me hacía sentir verdadera culpa, por no poder hablar por teléfono con él por el tiempo que él quería, cuando estaba ¡laborando!, me decía que si yo lo quería entonces así era una forma de demostrarlo, yo le decía que no podía hablar más porque tenía que cumplir con mi horario laboral y eso nunca le importó, me llegó a decir (presionándome) en varias ocasiones de estas que estaba en la oficina, que porqué no le decía que lo quería (como si estuviera en mi casa y pudiera hablar libremente) yo le decía con una enorme pena y obligada que lo quería mucho pero que ya tenía que irme a trabajar y si no accedía a ponerme cariñosa en MI OFICINA (enfrente de mis colegas del trabajo), él me decía que eso estaba mal, que las personas normales si podían decir que querían a su pareja (de nuevo mandando el mensaje de que había algo extraño e mí). Me hablaba obsesivamente, me mandaba mensajes a diario a diferentes horas del día, me pedía fotos todos los días; según yo en ese tiempo pensando que era porque me quería mucho y era tan afortunada de poder estar con alguien como él (¡DIOS MIO!).

Tengo que decir que éstas tácticas de manipulación son de manual, casi todos y todas las narcisistas actúan de esta manera, pero aquí, querido y querida lector@ deben recordar siempre el mensaje que estos seres de oscuridad mandan a tu subconsciente: eres rar@/eres insuficiente/tienes suerte de estar conmigo/tu no vales nada/estas dañad@.

Se enojaba por algunas veces en que mi jefe me hablaba después del trabajo, me decía que porqué lo permitía y cosas así; ¿Quién carajos era él para decirme como debía conducirme en mis labores?; poco a poco yo me fui haciendo más y más dependiente de él, quería verlo a todas horas y por supuesto que él actuó en concordancia con eso, me alejé de mis amigas, de mi familia y sin darme cuenta, me fui aislando más y más, haciendo de él mi mundo entero.

En este ciclo de abuso narcisista, es importante aclarar que se da algo conocido como: refuerzo intermitente, y en mi caso, fue una de las cosas que me atraparon en esa relación abusiva. Esta táctica de manipulación es usada por el narcisista de la siguiente manera: de forma simultánea a lo largo de la relación esta persona te tratará y te dirá que eres increíble y que te ama y que busca pasar toda la vida contigo y por otro lado, esa misma persona que te trató de una manera tan increíble te desvalorizará de una forma ruin y muy cruel: buscará hacer notar todos tus “aparentes defectos” y constantemente te mandará mensajes de desprecio, de odio, de envidia y de celos.

Cuando nuestro cerebro recibe mensajes tan contradictorios es cuando empieza la confusión y lo que es denominado como “disonancia cognitiva” y de esa manera poco a poco empezarás a dudar de ti, de lo que sientes, de lo que dices o de lo que haces, empezarás a dudar de tu propia realidad, todo esto como producto de esta táctica de refuerzo intermitente.

Los niños que fuimos infancia en riesgo (una etiqueta que no te define, pero solo para dar contexto), cargamos con mucho dolor encima, con muchas carencias afectivas y con ganas de aventarnos a la primera persona que nos da migas de amor y eso, fue justamente lo que me pasó a mí. También cargamos con la idea de salvar, somos los salvadores: en la infancia de mi madre, en la adultez de este abusador; porque “mi amor lo iba a curar” porque “mi amor haría que él cambiara”, porque “mi amor iba a hacer que esto funcionara” y eso me ató, mucho a él.

Me fue infiel, ahora entiendo porqué decía que personas con las que había salido le habían sido infiel, siempre habló mal de las mujeres con las que salió antes que yo, me planteaba los escenarios de tal forma como si él fuera la pobre “víctima” de todas ellas, era muy, muy lamentable. Mucho cuidado si es que tu pareja o ex pareja se puso como la víctima en todas y cada una de las situaciones, una característica indudable de los narcisistas es la imposibilidad de hacerse responsables de una forma real y sentida, de las experiencias de su vida.

La depreciación, como ya refería, comenzó muy pronto, con cosas muy sutiles (recordemos que en mi caso, fue un narcisista encubierto). Él me decía cosas que yo hacía, supuestamente, y que estaban mal. Luego me empezaba a decir cosas que la mamá o la hermana decían de nuestra relación; sobretodo de la hermana, me acuerdo mucho que él me decía que hablaba con la hermana de la relación y que la verdad, por la forma en que yo me comportaba, por la “montaña rusa emocional” en la que yo lo tenía a él, su hermana o sus amigos le decían que “él no merecía eso” y que yo era la que estaba mal; sobre si habló o no con la hermana o sus amigos y sobre lo que les dijo para que supuestamente eso le dijeran, son cosas que sólo el cascarón andante, sabe.

Hizo parecer ante los demás que la desequilibrada mentalmente era yo, manipuló y no sé si hasta la fecha, manipule a las personas para hacerles creer que estuvo con una mujer “loca”, los narcisistas no tienen escrúpulos y arrepentimiento, es por eso que eso los hace sumamente peligrosos. Él se hizo la idea en su cabeza de que la que estaba loca y maltrataba era yo, un método de proyección más utilizado por este adulto que no supo crecer y se quedó como el niño herido de la infancia, al no asumir el daño el narcisista, que ha hecho a las personas, su capacidad de ejercer maldad es inagotable.

Me decía comentarios como los siguientes, solo para que vean el tipo de violencia “invisible” que experimentaba: “Es que las personas que son friolentas (siempre lo he sido), son personas frías de corazón” o la otra “¿Por qué no tienes cosquillas? eso está muy extraño”; se que de primera vista podrán sonar muy tontos y como incoherentes, pero en el fondo había un daño que se transmitía a través del mensaje recibido: hay algo raro en ti, tu estás mal, tienes suerte de que esté contigo (etcétera), todo era tan sutil, tan inconsciente, tan extraño y así otras muchas más. Repito, el mensaje que mi subconsciente escuchaba fuerte y claro era: TU NO ERES NADIE, TOD ESTÁ MAL CONTIGO Y TIENES SUERTE DE QUE YO ESTÉ CONTIGO.

Alguna vez por no contestarle unas llamadas me dijo que le había destrozado el corazón, palabras muy fuertes para acciones que no lo merecían, siempre era él, él y su victimismo, él y todo lo que siempre hacía bien y yo nunca hacía bien, él, que siempre estaba a la altura y daba lo mejor para la relación y yo, la que era tan torpe, tan insignificante, tan cruel y mala y la CULPABLE de que esa relación no funcionara.

Es muy complicado, para nuestros seres queridos: familia, amigos, etcétera, que logren entender o dimensionar el daño que cada una de las acciones que el narcisista te hizo para abusar de ti, hayan dañado tu salud emocional. Solo tú, como víctima de estos seres sabes qué cosas en específico hizo ese ser de oscuridad para ejercer violencia sobre ti, ¡NO MINIMICES JAMÁS EL ABUSO COMETIDO! y ponle todas las letras, lo que sufriste fue A-B-U-S-O.

Finalmente llegó el descarte, tercera y última fase del ciclo del abuso narcisista, curiosamente se dio en circunstancias muy extrañas. Algunas semanas antes me había peleado con mi hermana y decidí por unas horas ir a su casa, él me dijo que fuera, llegué, me tranquilicé estando ahí y luego me fui con mi abuela porque él me dijo que ya tenía un compromiso con un amigo y que no iba a faltar solo por mis dramas, que su amigo (esto, me lo dijo al día siguiente) le dijo que él no tenía porque estar conmigo cuando yo estaba así de vulnerable, que ese no era su problema y que la que estaba loca y desequilibrada (Casi, casi) era yo, que eso que yo hacía (ni supe bien que) era de gente inestable; esa noche yo me sentía tan mal que de verdad lo único que quería era su apoyo, que estuviera ahí conmigo abrazándome, pero en cambio me sentí tan mal por haberle hecho pasar ese mal rato, pobrecito, él no se merecía eso y me lo hizo saber cuando le hablé esa noche y escuché que no estaba con su amigo, o tal vez sí, pero también con mujeres, eso nunca lo había mencionado.

Yo sola, sin poder hablar con nadie, sintiéndome tan pero tan mal por la situación familiar y además por la enorme culpa que cargaba por haberle hecho pasar tan mal rato, la verdad, me sentía el peor ser humano sobre la tierra, y además, su amigo, que le decía que yo estaba mal, muy mal, que cómo me atrevía a pedirle un poco de compañía, pobrecito de él por aguantar a alguien tan trastornada como yo, se imaginan ¡UNA MALDITA LOCURA!

Esa era mi situación con él, en alguna otra ocasión recuerdo que él iría a hacer un intercambio fuera de la ciudad y cuando lo hablamos él, además me dijo, que su amigo (el mismo) le dijo que porqué no terminaba la relación y se iba soltero- yo le dije- ¿A poco te dijo eso? si y además me dijo-continuó él- que estaba tonto por no irse soltero cuando allá podía encontrar a mujeres mucho más interesantes que yo, el mensaje recibido fue: TIENES SUERTE DE ESTAR CONMIGO (y yo, subconsciente) SOY TAN AFORTUNADA DE ESTAR CON UN HOMBRE QUE PREFIERE ESTAR CONMIGO AUNQUE SE VAYA DE AQUÍ, pero ¡Qué afortunada soy!, este tipo de diálogos no se dan con personas empáticas, con seres normarles, pues sabes que puedes dañar al otro, así de sencillo.

En fin, retomando la etapa del descarte, había pasado esa situación; yo en ese tiempo, además decidí que quería vivir sola, puesto que trabajaba y podía pagarlo. Eso hice, él me acompaño a buscar departamentos, pero curiosamente, aunque se suponía que era una situación muy padre para mí, siempre (extrañamente) había drama, siempre le estaba arruinando yo la vida a él, yo no podía enfocarme en buscar casa porque toda la energía la ponía en ver la forma de arreglar algo que yo (supuestamente) había roto, era exhausto, no lo había dicho pero ya llevábamos un año de relación y yo estaba exhausta, siempre era como que debía explicarle como me sentía pero muy extraño, porque el JAMÁS escuchaba, o mejor dicho, ME escuchaba, todo era demasiado para mí, era DEMASIADO desgaste emocional. Además de eso no tenía energía, cada que dormía despertaba aún más cansada y con un gran dolor de espalda, era como si de verdad, toda mi energía se drenara y yo no sabía que pasaba; ahora sé que era él, el vampiro energético que chupaba mi energía vital.

Finalmente encontré mi lugar, y entonces sucedió. Cuando estábamos en el departamento le di un juego de llaves para que pudiera estar ahí si lo quería (puesto que yo trabajaba casi todo el día y él no) e hiciera lo que quisiera (dado que él se la pasaba diciendo lo mal que se llevaba con sus papás y que hacía mucho tiempo que quería salir de ahí, de su casa), cuando se las di se emocionó demasiado, me dijo que estaba muy agradecido y que me iba a tomar la palabra para poder estar un rato fuera de su casa; pero al pasar los días, me acusó de que yo quería que él viviera conmigo, que no quería sentirse presionado por mí y cosas así. Mi cara fue de sorpresa, de incredulidad, era una situación extremadamente extraña, PUESTO QUE jamás había recordado siquiera insinuarle que quería que viviera conmigo, ni mucho menos se lo dije; mi cara de verdad fue así como de ¡WTF! ¿Qué está sucediendo?, ¿Cómo que presionando para que viva conmigo? ahí si no me pudo manipular ni cambiar la percepción de mi realidad (Esto es peligrosísimo) porque lo menos que yo quería era vivir con él o con nadie, buscaba ser independiente conmigo y SOLO conmigo.

Aún y a pesar de que yo le decía que eso JAMÁS pasó por mi cabeza, que yo solo quería vivir conmigo, que si hubiera querido vivir con él se lo hubiera dicho, a pesar de esas y mil explicaciones, como siempre, al final solo estaba tan exhausta y frustrada porque de verdad parecía como si le hablara a una pared, nunca parecía escuchar, nunca NUNCA parecía escuchar, eso era así y lo pongo dos veces porque de verdad NUNCA ESCUCHABA y eso me frustraba terriblemente. Una característica más de la persona narcisista, es esta imposibilidad casi irreal de comunicarse con estos seres, ellos están tan ensimismados en sí mismos y a ti solo te ven como su objeto.

Al pasar de los días, yo estaba enfocada en este nuevo proyecto: comprar muebles, enseres, en general todo lo que se ocupaba para vivir dignamente y a su vez muy emocionada por hacerlo; eso me ha hecho pensar que quizás el haber puesto energía en otra cosa o situación que no era él lo sacó de desbalance, dejo de verme como un buen suplemento, pues de alguna manera en toda esta maraña de emociones, me hacía sentir feliz tener un lugar y yo ya no estaba tan enfocada en él… y luego llegó el día.

Para este tiempo yo me encontraba fuera de mí, en total miedo, se hacían reales mis heridas emocionales de la infancia, de una forma cruel, esos botones abiertos en aquellas heridas me habían trastocado profundamente: explosión de ira (de lo que no había podido decir o gritar en algún momento) se hizo presente, lágrimas y más lágrimas, mucho dolor y sobre todo, muchísima confusión, era como si estuviera viviendo en una realidad diferente, ya no podía confiar en mi percepción.

Ese día donde inició el descarte final, me dijo, en pocas palabras, que yo hacía todo mal, que no daba nada de mí para que esto funcionara, que su hermana y amigos le decían que yo era mala para él, me dijo que yo tenía la culpa de todo: que yo tenía la culpa de que dejará subir perros a mi cama, de que me gustara bailar cumbia, de presionarlo por vivir conmigo (solo porque le di un juego de llaves),cosas tan de sin sentido, tan locas y extrañas, tan ajenas a la realidad, y en fin, un cúmulo de estupideces que no me gastaré en escribir.

Ese día me sentí terrible, de alguna manera me había dibujado al peor ser humano de la historia ¡Y era yo! ¡yo!, pobrecito, estuvo con un monstruo como yo, por como lo había tratado (¡yo ni siquiera sabía a que se refería con eso!); a partir de ahí todo de alguna manera fue aún más confuso, si es que podía serlo más y desde ese momento y por los meses que vinieron, fue una experiencia demasiado traumática, tanto que le rogué que no se fuera, que no me dejara, le pedía tres meses para poder ir YO a terapia (jaja hazme el favooorrr!!) y hacer un cambio (vete a saber que cambio, pero estaba realmente en un estado de desesperación muy grave).

Después de ahí solo siguió silencio por los tiempos que él dice que yo pedí y que NO RECUERDO haber pedido, consecuentemente solo recuerdo que siguieron momentos de desesperación porque el ya no me hablaba o mandaba mensajes, momentos de demasiado miedo a la soledad, momentos de leer libros desesperadamente para poder armar una especie de estrategia en donde los dos estábamos involucrados para poder mejorar; momentos de tremenda culpa, de ansiedad, de no dormir, de no comer, etcétera, etcétera.

Si alguien me hubiera podido ver en esas últimas semanas del primer ciclo de esa relación, fácilmente me hubieran indetificado como una zombie, estaba como “ida”, como si estuviera viviendo fuera de mí, como si viera mi vida sin ser yo, no sé como explicarlo, una sensación terrible y triste.

El último día, el dijo que quería verme en un Jardín, le escribí que estaba lista para que pasara lo que tuviera que pasar, de nuevo en ese lugar nos quedamos por horas, yo le pedí que me permitiera explicarle que era posible salir de esto, que podíamos salir adelante, que había algo que podíamos hacer para que la relación funcionara. El estaba en un estado de superioridad tal que con sus miradas me decía que eran tan pequeña, tan inservible, tan insuficiente que él no merecía gastar más tiempo conmigo.

Entonces, la gente normal hubiera llegado desde el inicio de esa cita y con total honestidad hubiera dicho: ya no te quiero. Pero este narcisista no, me llegó a acusar y culpar como aquella vez del departamento, me dijo que todo estaba mal conmigo y que yo tenía la culpa de todo, y después de que vio como yo le continuaba rogando, finalmente dijo: es que ya no te quiero. Si eso me lo hubiera dicho desde el inicio, me hubiera evitado rogarle, pero él quería eso, que le rogara. Porque en cuanto dijo eso, yo dije, está bien, hay que terminar, pero no, lo dijo hasta el final y solo cuando, tal vez, ya estaba harto de mí.

Yo, queridos lectores estaba destrozada, había llorado en público por horas, me sentía terriblemente mal, agotadísima, fuera de mí. Él, por el contrario estaba tranquilo, sereno, el muy imbécil todavía me dijo que él quería invitarme a cenar y que siguiéramos siendo amigos, no dejaba de repetir eso de la amistad. Sobre este aspecto, tengo que aclarar que los narcisistas solo piden ser amigos para seguir teniéndote de reserva, mientras el nuevo suplemento o víctima les sirva. También creo de importancia señalar que la fase del descarte se da cuando el o la narcisista ya no ve ninguna utilidad en ti, eres un objeto que ya se ha vuelto inservible y previamente, en muchas ocasiones, han trabajado a una nueva víctima o suplemento con la cual iniciarán una nueva relación, esto quiere decir que, cuando el narcisista te ha descartado, es muy probable que sea porque ya tiene a su nuevo objeto que le suministrará nueva energía.

El día siguiente había cambiado la foto de perfil de Whatsapp de nosotros por una donde él se veía con una sonrisa de oreja a oreja, me imagino que era para decirle a su nuevo suplemento que ya estaba disponible o para mandarme el mensaje de lo feliz que estaba sin mí, o ambas; eso me destrozó aún más, no había podido dormir nada o comer algo, me sentía asqueada, miserable, terriblemente infeliz, con un dolor enorme en el pecho que no tenía fondo, inmensamente sola y él parecía como si nada hubiera pasado, como si no le hubiese importado haber terminado una relación de cierto tiempo, como si nada de lo que vivimos hubiera importado.

Incluso al día siguiente me mandó este mensaje extraño, largo y confuso donde decía que quería que siguiéramos siendo amigos, ahora lo que sé es que mandó ese mensaje para tenerme cautiva, hasta en tanto su nueva presa le sirviera de suplemento, como ya he referido.

El tiempo pasó, lo bloqueé, deje de usar las redes sociales, esto fue a finales de marzo, para inicios de mayo había vivido un duelo dignamente, no lo busqué y me sentía extrañamente cada vez más y más en paz. Sin embargo, la culpa tóxica impuesta por este ser de oscuridad en mi Alma no se iba y algo me decía dentro mío que necesitaba que él se diera cuenta que había mejorado y que ahora podíamos ser felices para siempre…necesitaba que el aprobara mi cambio, que sí que fue real (pero no fue un cambio hacía él, sino un profundo iniciar de mi despertar espiritual), pero que no podía disfrutar del todo, aparentemente, sin él.

La gente narcisista es lo que hace contigo, busca apagar tu corazón, destruirte o abusarte, este tipo de personalidades pueden encontrarse en tu familia, padres, hermanos, tíos, quien sea, también, como en mi caso, en la pareja. Además, esto le puede pasar a cualquiera y quiero aquí ser muy enfática: A CUALQUIERA, independientemente de tus estudios, de tu experiencia amorosa, de tu género, de tu sexo, de tu orientación sexual, de tu raza, A CUALQUIERA.

No permitas que el haber estado en una relación abusiva te marque, no te culpes por haber vivido eso, por no haberte dado cuenta; en mi caso, no creía que hubiese personas malvadas y sin empatía, esto último es algo aún muy difícil de entender, no te culpes por no entender porque hay personas que te utilizan y te manipulan y mucho menos trates de darles respuestas a esos porqués, puesto que eso sería rebajarte a su nivel, tu no estás ahí, por favor, no permitas que tu corazón se apague por estos seres, no merecen la pena, no lo valen, simplemente es así.

Hasta aquí la entrada de hoy, en alguna próxima entrada hablaré del segundo ciclo de la relación y de la manera en la que las personas empáticas, en mi caso altamente empáticas, podemos salir adelante de relaciones abusivas con gente tóxica y narcisista.

Tengo que aclarar que hay muchísimas cosas que no dije: como que mi sueño quedó trastornado poco a poco cuando estaba en esa relación o la infra valorización sobre mi persona y mi cuerpo, sobre lo que era yo y mis cualidades y así, un largo etcétera. Fue tanto el abuso y es tan poco el espacio para escribirlo, pero de todo o de casi todo me he hecho consciente con el tiempo, solo que de verdad, es demasiado para ponerlo aquí, estos son solo algunos pasajes vividos con este narciso que ayudaron a generar el vínculo traumático que me impedía salirme de esa relación, huir y no volver atrás.

Solo diré que gracias a mi Padre Amorosísimo, a mis guías y a mí misma, siempre hay luz al final del túnel, a pesar de vivir pesadillas tan terribles, SIEMPRE se puede seguir adelante, SIEMPRE. NO ESTÁS SOL@.

Te abrazo desde aquí y te mando mucho amor, ser de luz, valiente, inteligente y capaz de aprender, salir adelante y nunca volver a caer, porque simplemente le hemos dicho al universo: NO MEREZCO YA ESTA MIERDA, ya aprendí y ahora solo dame lo que merezco A-M-O-R, pues es justo lo que soy.

Atentamente, Miriam.

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