Viviendo en la resiliencia…mi superpoder

Publicado por

Hola queridos lectores de este blog, el día de hoy les traigo una entrada muy interesante y de la que espero que muchos de ustedes se sientan identificados, porque sé que son espíritus luminosos de grandes y hermosas virtudes, que siempre desean mejorar y proveer ayuda a los demás, se que cuentan con grandes regalos y dones de los que a lo mejor ni siquiera se han dado cuenta que tienen, como el de hoy: la resiliencia y sé, por ello, que se identificarán con las siguientes palabras.

Para iniciar, creo conveniente darles dos definiciones de lo que es la resiliencia y así adentrarme un poco en mi experiencia con esta virtud. Compartir esto, llena de enorme alegría a mi corazón y ojalá les invite a ustedes a generar una FE inquebrantable en sus vidas.

Pues bien, la resiliencia se ha definido como:

Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

RAE, 2021.
Uno de mis poemas favoritos, escrito por William Ernest Henley, que refleja muy bien el significado de resiliencia.

La capacidad de un sistema, empresa o persona para mantener su propósito central e integridad ante un cambio dramático de circunstancias.

Andrew Zolli y Ann Healy en su libro “Resiliencia”.

Como bien lo señalan ambas definiciones es una CAPACIDAD: capacidad adaptativa y capacidad de mantener un propósito en nuestras vidas ante circunstancias adversas, que en muchos casos, son circunstancias muy traumáticas, difíciles de comprender y dolorosas.

Este concepto no es algo nuevo para mí, recuerdo exactamente el momento de mi vida en que me di cuenta que era y soy una persona altamente resiliente. Fue justamente a los 12 años, en una de esas ocasiones que la violencia intrafamiliar que vivía en mi hogar había dado un poco de tregua para llorar, para reorganizar mi estrategia de defensa y reincorporarme en la lucha por sobrevivir.

Probablemente, esa es la primera vez, o al menos la que recuerdo, en que toque el más absoluto de los fondos. Absorta en el dolor, en la incapacidad y en la frustración, sentía en mi pequeño cuerpo de 12 años que no existía manera de caer aún más bajo, estaba inconforme de forma absoluta con mi existencia familiar, con el inexistente amor de mis padres entre ellos y para conmigo y mi hermana; luchando día a día para defender a mi mamá de mi papá, viviendo unos ataques de ansiedad muy grandes, pánico y mucho enojo, cuando de pronto, en esas incontables lágrimas se escuchaba la voz de mi Espíritu, de mi conciencia, era una voz interior de calma que me decía: ¡Sigue!, debes seguir, aún hay mucho porqué estar aquí.

Era una voz firme, clara pero dulce a la vez, era calma interior, era creer en que podía con eso y más, era la esperanza de no desistir, de perseverar pasara lo que pasara, de sobrevivir, de pensar que algún día esto vendría para mejor.

Esa voz me sacó de la penumbra de mi dolor, a los pocos días, fue entonces que leí el significado de resiliencia en algún libro que había llegado a mis manos y fue así como me di cuenta de mi naturaleza. De mi capacidad de ser una guerrera o trabajadora de la luz, de mi innata habilidad de sentir de forma mucho más fuerte mis emociones, de crear un halo de fortaleza dentro mío que hasta la fecha no se ha perdido.

Es ahí donde recordaba esa naturaleza sensible que tengo y la increíble capacidad de fuerza para salir de todas y cada una de las situaciones adversas que la vida me ha puesto de frente, MUY de frente.

Para mí ser resiliente significa RE-NACER, como el ave fénix, que renace de sus cenizas una y otra y otra vez; es reconstruirte cada vez que sea necesario, es levantarte cada vez que sea necesario, es enojarse y llorar ¡claro!, pero siempre volver a recorrer el camino de la vida, que no es sencillo y que nadie dijo que lo fuera; ser resiliente es ver la piedra del camino con la que haz tropezado, levantar la mirada y seguir, siempre seguir adelante.

Aquí, preciso hacer la siguiente aclaración: cada vez que caemos (pues muchas veces así lo juzgamos desde esta experiencia humana y dual), que sentimos que hemos fallado, que sentimos que no hay esperanza o solución, y nos vienen esos dolores de crecimiento, que son hondos y crudos, hay que sentirlos, se deben transitar todas y cada una de las emociones que se nos presentan en el cuerpo, en la mente y en el corazón, sentir todo, ABSOLUTAMENTE todo. Una persona que es resiliente, sabe que esto es así, que debe sentir y sentir y sentir lo que definimos como negativo, hasta que de nuevo llegue la paz, la calma y la capacidad de entender para qué ha pasado lo que ha pasado y es en todo este proceso donde la resiliencia se encuentra presente.

Desde que nos permitimos sentir, para transitar por el aprendizaje de esa experiencia y hasta que hemos asimilado completamente el mismo; la resiliencia siempre está presente, cuando crees en ti y en lo que eres, la resiliencia está ahí, cuando deseas sanar, mejorar, aprender y crecer, la resiliencia está ahí acompañándote, dando ánimos para continuar y no dejarse vencer por las adversidades, por las personas tóxicas que llegan a tu vida, por las circunstancias difíciles que se suscitan al vivir.

Ahora, después de las experiencias de vida, muchas de ellas traumáticas, vividas a lo largo de mis 27 años, yo solo sonrío infinitamente porque sé que esa fortaleza interior, esa capacidad de ser resiliente siempre me acompañará por lo que me reste de vida. Me siente agradecida con Padre/Madre/Universo y con mis guías (maestros) que me han ayudado a entender mi verdadera naturaleza. Agradecida conmigo por el enorme crecimiento que he obtenido, que me ha ayudado a generar una fortaleza interior que cada vez se hace más y más inquebrantable.

Gracias a esa capacidad, sé que cada que la vida ponga de frente alguna experiencia necesaria para mi evolución, y que puede que sea tóxica (como lo vivido en 2019 y 2020) sé muy bien que podré salir adelante y que además saldré con la frente en alto, mucho más sabia, más llena de amor y con más gratitud hacia mi Padre/mis maestros y sobretodo, hacia mí misma.

Ahora que voy reconociendo mi luz, mi capacidad de adaptación, mi capacidad de sanación, mi capacidad de ser sensible, compasiva y amorosa, ahora que me voy reconstruyendo pieza por pieza y que estoy más encaminada en la misión de mi vida, en el camino de mi Alma, ahora que me AMO a mí misma y que me he alejado, gracias a mi Padre, de gente tóxica, manipuladora y maligna, sé que toda capacidad de autoconocimiento, de aprendizaje y de esperanza, siempre ha estado en mí y estará, pues soy eso, resiliencia.

Eso es lo que nos distingue a las personas resilientes, saber que somos capaces de superar las adversidades que se presentan y no solo eso, sino de sacar lo mejor de esa experiencia, aprender e incluso, poner nuestro conocimiento y capacidades desarrollados por lo aprendido, al servicio del más grande bien para la humanidad.

La vida nunca es sencilla, eso tenemos que tenerlo muy presente. En ocasiones hay aprendizajes muy dolorosos, que tocan tus heridas más profundas, o las crean, pero siempre hay luz al final del túnel, la persona resiliente sabe eso; sabe que debe tener calma y transitar por esa situación que no gusta, pero también sabe que puede con eso, aunque por momentos lleguen el enojo, la desesperanza o la tristeza. Sabe que siempre sale el sol y la luna y las estrellas y la dicha de haber aprendido y de volver a sentir el amor, la paz y la esperanza en su corazón.

Respecto a mi vida, tendría que decir que no ha sido fácil, he vivido muchas caídas pero también de todas me he levantado, por supuesto que ha habido mucho dolor y heridas emocionales, ha habido trauma y traición de personas que creí me querían, he vivido relaciones abusivas y manipulaciones tóxicas y aunque mi corazón pudo haber tenido un descalabro, solo ha sido eso; porque sé que las tormentas y los huracanes pasan, pues con este espíritu guerrero y optimista reconozco mi camino, el cual siempre va hacia adelante y nunca para atrás.

Gracias a todo lo que he vivido y sobre todo, he aprendido en esta vida, sé y me reconozco como un ser espiritual viviendo una experiencia material, de grandes capacidades, enorme luz y amor, imposible haber visto esto sin la capacidad de ser resiliente.

Y este último mensaje va para ti, hermosa alma que me lees: todo siempre pasa, lo bueno y lo malo, TODO PASA; nunca permitas que nadie apague tu corazón y pide sabiduría para saber cuando dejar ir (lo que sea) y por último, nunca pierdas la esperanza y las ganas de vivir, es hermoso y es un enorme regalo.

Recuerda, finalmente, que tú si tienes la capacidad de mejorar, que tú sí tienes la capacidad de amar y sentir el amor, que tú sí tienes la capacidad de aprender de tu vida, que tú sí tienes la capacidad de evolucionar, y ese, mi querido lector, es el mayor de los regalos que la vida te ha dado, porque hay personas que no; finalmente te dejo con una de mis frases favoritas que siempre vienen bien recordar cuando pasamos por circunstancias difíciles en la vida:

“Sábete Sancho… todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”

“Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra.

Deseo tengas un hermoso día, te abrazo desde aquí y hasta donde te encuentres.

Atentamente, Miriam.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s