¿Por qué me resisto al cambio?

Hola queridos lectores de lamiriblog, el día de hoy les traigo una entrada sobre un tema que he venido reflexionando ya desde hace algún tiempo y que radica en la imperiosa necesidad humana de querer tener control sobre la vida, de no aceptar el cambio que la misma vida es y ahogarnos en océanos de sufrimiento, por no aceptar la mutabilidad e impermanencia de todo aquello que no es nuestra Alma.

Cuando te des cuenta que lo único constante es el cambio, no volverás a aferrarte a nada.

Lao Tse

Todos cuando nacemos sabemos que moriremos, no sabemos ni cómo, ni en dónde o cuándo, pero tenemos absoluta certeza de que en algún punto, moriremos; desde mi punto de vista y sabiéndome un ser espiritual dentro de un cuerpo material, sé que moriré en materia en algún punto y no me genera miedo pensar en ello pues acepto, hasta cierto punto, que ese es un hecho que, por más control que ponga, sucederá.

Ahora bien, a lo largo de nuestra existencia también entendemos que el ser humano vive diferentes etapas en su vida y que pasaremos de ser bebés a niños, luego a adolescentes, posteriormente a adultos y finalmente, en viejecillos (quien llegue), entendemos al menos someramente como es que funcionamos y que en algún punto, el cuerpo que hoy habitamos dejará de hacerlo y también, con cierta serenidad, aceptamos esa verdad irrefutable.

Sabiendo entonces todo esto, me he preguntado porqué me ha resultado difícil comprender que la vida es incertidumbre y cambio constante, que cada relación humana que entable con otra persona iniciará y morirá algún día. He concluido que queremos que lo que nos hace felices dure para siempre y no es posible, queremos congelar memorias de felicidad que ya no están más en nuestro presente y luego la mente mono, salta al pasado o al futuro, buscando la manera de que eso se pueda hacer realidad otra vez y al final, al frustrarnos ante la imposibilidad de poder repetir momentos felices nos podremos preguntar: ¿Qué es la realidad? o ¿la felicidad? si somos seres de cambio, ¿En serio crees que lo que te hacía feliz hace 5, 10 o 15 años te hará feliz ahora? puede que sí o puede que no, porque es algo que muta, que cambia y se transforma de la misma manera en la que tu lo haces, ¿Por qué entonces nos resistimos muchas veces al cambio? ¿Por qué pretendemos revivir, una y otra vez, momentos de nuestra vida donde fuimos felices? y ¿Por qué creemos que no lo volveremos a ser?

Este afán de querer controlar todo lo que nos pasa en la vida es inútil y sumamente desgastante, una de las lecciones que estoy en aras de aprender es justamente la impermanencia de todo, hasta de mí misma y me es complicado, muchas veces entender el porqué de las cosas, porque evidentemente solo vemos y aprendemos lo que queremos ver y no es sino hasta un cierto grado de sufrimiento cuando nos damos cuenta que tratar de controlar nuestra vida no sirve de nada, porque además es un falso control que de ninguna manera impedirá que aprendas lo que decidiste venir a aprender en esta vida., le guste a tu ego o no.

¿Por qué entonces nos resistimos al cambio? porque da miedo, así de simple. Nos aterra lo desconocido, nos aterra no saber lo que sucederá con nuestras vidas y nos resistimos lo más que podemos al mismo y solamente cuando la situación se ha vuelto insostenible es cuando finalmente decidimos que aprenderemos y viviremos, lo mejor que podamos la situación de cambio, que, aunque no elegida (o sí) será necesaria para aprender algo, aunque inicialmente no lo comprendamos.

Es importante entender que el cambio que se da en nuestra vida siempre tiene una razón de ser y es responsabilidad de cada uno de nosotros entender esa razón, esta profunda reflexión solo se puede hacer con la intención de comprender de donde viene tu sufrimiento una vez que dejas de victimizarte, ¿Acaso te aferras a la vida de una persona querida que ya ha fallecido?, ¿No aceptas que has perdido el empleo y no entiendes porqué pasó?, ¿Te aferras a una persona que ya no te ama? o ¿No crees en tu posibilidad de salir adelante por ti mism@?

Valiosas lecciones me ha dado Vida/Dios/Universo, desde que entendí que todo en la vida sucede por una razón y que solamente hay de dos sopas ante las circunstancias inesperadas de cambio: sufrir o aprender.

He optado, después de varios golpes jajaja, por la segunda opción y no miento cuando digo que permitirme fluir con la vida me ha costado bastante, pero sigo aprendiendo y lo seguiré haciendo hasta el último día en que mi cuerpo viva, porque se que el cambio es una verdad. Cuando te atreves a ver a la vida como aprendizaje te envuelves de una dignidad personal increíble, porque ya no te victimizas y te responsabilizas de tu vida, ya “nadie te hace” nada, ya no “te hacen sufrir”, te sientes agradecid@ de vivir aquello que no entendías porqué debías vivirlos y ya asumes que lo que sucede en tu vida es para tu evolución y que tienes la mejor actitud para aprender la lección que corresponda y en última instancia para transmutar esa energía de baja vibración a la energía del amor.

También, esta visión de la vida le ha quitado esa seriedad glacial que ponía sobre mi persona y mi vida en general, porque estamos dentro de un juego, el juego de nuestra vida, ¿Qué caso tiene resistirse a lo inminente?, ¿Qué caso tiene jugar el juego de la víctima o el victimario?, ¿Qué caso tiene sufrir porque te has equivocado? al final del día, creo firmemente que todos hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos y de conformidad con nuestra evolución consciencial y es nuestra responsabilidad APRENDER de aquello de lo que sufrimos, sanar nuestras heridas y actuar, una vez que hemos aprendido la lección, en coherencia.

La vida es así, tan grande, profunda y hermosa a la vez; la vida es un hermoso vacío que es llenado con las experiencias que vivimos, lleno de paz y amor que a veces se recubre de miedo, desesperanza, enojo o tristeza, pero que está ahí constante, inmutable, amándonos de forma incondicional todos los días, pidiendo que demos lo mejor de nosotros para descubrir los hermosos regalos que nos aguardan, para entendernos y conocernos a nosotros mismos.

La vida es tan corta y a la vez tan larga según nuestra propia perspectiva, la vida es terrible o el mayor de los regalos -según nuestro grado de sufrimiento- pero la vida ES y en ella habitamos todas estas almas que en este momento compartimos, con tantos bellos sueños y esperanzas, con corazones llenos de amor y con la capacidad de entender, aunque duela y sea incómodo, que aquí estamos para aprender, te invito a que te des la oportunidad de cambiar la perspectiva, seguramente cuando aceptes y comprendas que aquella situación que calificaste como dolorosa era necesaria para tu evolución, no volverás a tener miedo a vivir.

Al final de tu vida, solo tres cosas importan: lo mucho que amaste, lo bondadoso que fuiste y la facilidad con que dejaste ir lo que no era para ti.

BUDA

Te abrazo desde aquí y agradezco que me leas,

Miriam.

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