Todo en la vida sucede por una razón…

El camino del autoconocimiento no es fácil (nadie dijo que lo fuera), es un camino de autodescubrimiento, un camino lleno de piedras y baches, lleno de obstáculos que se presentarán ante ti de forma continua.

Llevo poco menos de un año en un camino de introspección, lleno de muchos retos, lleno de muchos miedos, lleno de mucha ansiedad y lleno de muchas dudas; sin embargo no cambiaría absolutamente nada de lo que he vivido, pues sé de alguna manera -que racionalmente no puedo explicar- que estoy en un camino que me lleva, de a poco, a conocer la verdadera esencia de mi Ser.

Creo en el Alma/Ser/Esencia (como desees llamarle) y creo que es el único Yo real que existe, que las máscaras que le recubren, son solo eso: máscaras que a fuerza de voluntad y constancia, podrán ser vistas, comprendidas y sanadas, para verles como algo que no soy yo, y sí algo minúsculo, que creí por mucho tiempo que era yo y que ahora con la venda fuera de los ojos, me doy cuenta que no.

Soy además, creyente de que todo lo que sucede en la Vida, tiene una razón de ser, llámenme una soñadora, queridos lectores, ilusa, incluso, pero yo me considero ahora una enamorada de la vida y de las infinitas posibilidades que se te van presentando a cada momento en todo lugar. Es simplemente tan mágico cuando te permites fluir con la Vida, esperando lo mejor, con un optimismo incomprensible pero genuino. No hay manera de explicar la calma que experimento, cuando dentro del control que pongo en mi vida, logro soltar y fluir, es bellísimo, la sincronicidad de los acontecimientos y del placer de vivir y aunque debo reconocer que es algo que me cuesta mucho (eso de soltar el control) cada día hago el mayor de mis esfuerzo para aprender a vivir así. Creo que viví tanto tiempo tratando de controlar mi vida, para que no se cayera, que ahora que he aprendido la importancia de fluir con ella en vez de resistir, deseo que se convierta en una realidad de mi vida para toda la eternidad.

He aprendido de a poco, a ver a la Vida como lo que es: un precioso regalo, que muchas veces se encuentra envuelto de eso que a nosotros nos gusta llamar dificultades, pero que no son más que posibilidades de aprender y generar experiencia en este hermoso trayecto del vivir.

Mucho tiempo me consideré víctima de mis circunstancias, incapaz de poder cambiar algo, hubo momentos de mi Vida donde sentí tanto pánico como un ser humano puede sentir, viví (como, creo que todos) momentos muy complicados, que probaron muchas cosas de mí, que me hicieron pensar de forma muy negativa y triste, gris, difíciles y que de alguna manera eran necesarios para ser lo que soy ahora, más libre y más consciente y no, no los cambiaría por nada.

He logrado entender, además, que la victimización no me sirve de nada, no abona a mejorar mi estado mental y espíritual; soy una fiel creyente de que mis pensamientos hacen mi realidad y hacen mis emociones y sentimientos. Ahora sé que ninguna oportunidad es pérdida, que dentro de cada situación que sucede en mi Vida y si así decido verlo, el aprendizaje estará ahí, esperando paciente, gracioso y con los brazos abiertos para recibirme.

Llegar a ciertas verdades de mi vida, como decía al inicio de esta entrada, no ha sido nada fácil, jajaja, de verdad que nada fácil y sin embargo Vida/Dios/Universo ha sido bastante persistente y me ha mostrado a través de diversas situaciones aquello que debo sanar, ese amor ¿Cómo pagarlo?

Me siento agradecida, acogida y amada por mi Padre y llena de todo el amor que sé que recibo de manera incondicional desde que existo, sé que mi esencia es Divina y que merezco todo lo bueno que la Vida tiene para mí y no iré por menos; ya no me es posible, simplemente, ¡no me es posible!, porque ¿saben algo queridos lectores?, parte de vivir es también saber discernir; puesto que la vida son todas decisiones y cada decisión traerá, siempre, una consecuencia, por lo que verdaderamente he tomado muy en serio las palabras que a continuación les diré, a raíz del amor tan precioso que me es dado día con día.

Yo, estoy dispuesta, a llegar al núcleo más profundo de mi Ser, de mi humanidad y de mi divinidad, al núcleo de mi esencia y estoy dispuesta a dejar atrás cualquier tipo de situación, circunstancia o persona que impida u obstaculice de alguna manera este viaje, que, sencillamente NO PUEDO PARAR, es que es así, ya no lo puedo parar, es tanto el amor auténtico y tan real que he sentido que no puedo parar, debo continuar y debo seguir haciendo que cada capa de miedo se rompa para llegar a aquella alma viajera, soñadora, delicada, empática y sentimental que tengo. Esto evidentemente implica muchas cosas: romper patrones, eliminar creencias limitantes, cortar patrones de pensamientos enfermos y dependientes, cortar lazos con personas que no aceptan que has cambiado o que simplemente no hacen bien a tu vida, implica desnudarte en tu totalidad, de forma absoluta y sin condiciones, implica dejar de engañarte y mostrar tu profunda humanidad divina y sí, quiero eso.

Ahora que me lees podrías incluso decir: vaya que egocéntrica por escribir todo esto sobre ella, pero te voy a decir algo que creo, querido lector, es importante que conozcas, para que entiendas la posibilidad que todos tenemos de brillar en amor: 24 años de mi vida me la pasé sintiéndome miserable, incompleta, fea, incapaz, insuficiente y sin valor (tengo 27); fueron 24 años donde existió violencia extrema por parte de mis padres, de incomprensión absoluta de mi realidad, de huida de la misma; eso me originó trastornos de ansiedad y de depresión, originó problemas en mi cuerpo y pase por algunas crisis donde toque fondo, donde el dolor fue tan grande que verdaderamente creí que no podía sentir más dolor y fue doloroso y terrible y he llorado mares en esta vida, me he enojado incontables ocasiones, ofendí a varias personas en mi vida y me he hecho sentir menos muchísimas más así que el poder hablar ahora de ese dolor crudo, que cala en los huesos, en el pecho y que te hace sentir que tienes el corazón lleno de agujeros diciendo: estoy aquí y pase por mucho y sigo de pie, es algo que sin duda me llena de orgullo, de un orgullo de superación, de decir, pude hacerlo y podré con lo que venga, porque ahora confío en mí y en la posibilidad para sostenerme, con las herramientas que he aprendido y voy conociendo y sabes qué ¡Tú también puedes!

No sé como, pero de alguna manera sé (de una forma que solo tu Alma sabe) que todo lo que pasó en mi vida tenía una razón de ser, que de alguna manera todo ha valido la pena y que las recompensas son demasiadas, la capacidad de resiliencia que he generado, la determinación y las ganas de siempre seguir adelante sin importar que, han sido dones que he venido cultivando sin siquiera haberme dado cuenta antes.

Es por eso lector@ como bien señalo en el título de esta entrada: todo pasa por una razón, pero solo de ti depende, solo está en ti, verlo como una oportunidad o como un obstáculo y debes escoger cómo quieres vivir, eso es una realidad inmutable de la vida y discernir, es sin duda un verdadero arte, que poco a poco me atrevo a conocer.

Cuando empiezas a responsabilizarte de tu vida, de pronto te vuelves más callado, más real, menos pre fabricado y se te va quitando la pena y te dan muchas ganas de mostrar tu verdadero Ser, con aquellos que te quieren y quieres, que te aceptan y aceptas. Y entonces hablas de Dios, de ti, del amor, de la comprensión y la gente que entiende esa vibración llega y todo es más benevolente y sin tanto miedo. El camino es constante, el trabajo arduo, pero ¡V-A-L-E LA P-E-N-A! es un camino de valientes, como tú, como yo y como muchos que de alguna manera vamos entendiendo lo que de verdad importa: ese amor que desborda, esas ganas de ser real, esa necesidad de dejar atrás aquello que no sirve y seguir avanzando hasta donde llegues, pues tú eres el límite.

Responsabilidad, amor, comprensión respeto, resiliencia, almas hermosas, almas que vienen con un plan, almas que sanan, almas que salen adelante, almas plenas y brillantes, llenas de luz, de paz y de oportunidad, almas que son únicas y todo y a la vez nada, almas perfectas, reales y claras.

Como tu alma querido lector, o la mía, almas viajeras que en este punto de la Vida se han encontrado, al menos , a través de estas dedicadas líneas.

Tienes la posibilidad de analizar, de entender, de comprender y sanar, tu alma conoce el camino, solo debes silenciar la mente y las respuestas aflorarán. Permítete sentir el dolor, pues solo atravesando ese océano rojo podrás llegar a ese otro lado calmo, digno, bello y lleno de amor, ojalá te atrevas y me acompañas en este viaje.

Te mando todo mi amor y te abrazo desde aquí,

Miriam.

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