LA HERIDA DE ABANDONO… esa que cala en lo profundo del Ser.

¡Hola queridos lectores de lamiriblog! el día de hoy les traigo una entrada un poco distinta, pero muy hermosa y de mucha reflexión.

La entrada va sobre la herida de abandono y la herida de rechazo; existen infinidad de libros que nos dicen qué son éstas heridas pero he estado pensando que a veces faltan ejemplos en la vida cotidiana que nos ayuden a entender cómo nacen estas heridas y porqué se dice que se producen en nuestra más tierna infancia.

Así que me he tomado la libertad de realizar un pequeño cuento (Todos los derechos reservados) que lo explica, ¡Que lo disfrutes!

Esta es una historia de muchas que existen en nuestro planeta; sé que es una historia más de las que existen en mi país, en México y sé también que es mucho más real y cruda de lo que pudiésemos llegar a pensar, sobretodo para todos aquellos que en algún momento de la existencia hemos pasado por situaciones terribles de violencia y que buscamos que esos fantasmas del pasado se queden en el pasado y no nos acompañen ya en nuestra vida.

Las decisiones que como adultos debemos tomar, todas aquellas personas que hemos vivido la violencia en carne propia deben garantizarnos la paz y la felicidad que merecemos. Sé que no es fácil, de verdad lo sé.

Sé que es despertarte con terrores nocturnos, conozco el miedo conjugado con la ansiedad cuando padre o madre llegaba a la casa y sabrías que habría problemas, sé lo que es reconocer la rutina diaria de gritos y dolor y golpes; sé lo que no es querer regresar a tu casa y también sé la impotencia y la frustración que te inundan cuando pides ayuda y nadie te escucha.

Tristemente sé que mi caso, como el de muchos otros increíbles seres humanos es tan real y triste que duele y sé que la memoria de aquellos recuerdos te inundan y apachurran ese corazón hermoso que tienes. Pero Dios/Vida/Universo da estas enormes batallas solo a grandes guerreros y una vez que tu alma haya completado el aprendizaje, será libre.

Sé lo que es ver a tu madre con moretones, en el piso, siendo golpeada, humillada y gritoneada y reconozco la incapacidad que sentiste al tu no poder hacer nada; sé los pensamientos que tienes, porque yo los tuve, donde incluso llegas a pensar en la muerte del progenitor o de los progenitores violentos, sé que piensas solo en ser “mayor de edad” para largarte de ahí y el coraje de no poder hacer más, te absorbe.

Yo todo eso lo sé, porque lo he vivido (por años).

Pero, este es el mensaje que quiero transmitir: yo lo he vivido, tu (tal vez también). Pero ahora de adultos debemos hacer algo y el primer paso es reconocer.

Reconocer ¿Qué?

La violencia vivida en la niñez y saber que repercutirá en aquel niño o niña que haya sido violentado; ese pequeño que crecerá creyendo que no vale lo suficiente, que no es suficiente para ser amado y protegido.

Dado que muchas de sus necesidades básicas no le fueron cubiertas en esa infancia, desarrollará cuando crezca apegos con vínculos enfermos llenos de dependencia emocional con cosas, situaciones y personas.

Después vivirá algunas experiencias similares a las que vivió de niño, tal vez un abandono o un rechazo de una pareja o alguien cercano; pero entonces hará consciente por fin esas heridas que había estado suprimiendo por tantos años, esas heridas que le causaban tan hondo dolor y sufrimiento y llorará y se enojará, pero también sanará.

Después entenderá que la falta de amor, seguridad y protección que le fueron negados de pequeño ya no tienen cabida en su vida, ya no más.

Y finalmente comprenderá que sus padres o cuidadores, viviendo en la inconsciencia de su propio dolor, rotos, hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron, que hicieron lo mejor que pudieron con lo que les alcanzó y comprenderás incluso que ellos vivieron el mismo dolor o incluso mayor dolor cuando eran niños, porque ellos también fueron niños y a ellos también no les fueron cubiertas sus necesidades más básicas.

Les comprenderás y sanarás la relación con ellos y entonces, después de tantos años de haberlo imaginado, finamente verás la luz resplandeciente de un nuevo mañana, libre del dolor del pasado y de esos fantasmas del ego que te controlaban, que no eran más que esas heridas emocionales tan profundas que tanto daño te hicieron.

Y una vez victorioso o victoriosa, recordarás que la misión más importante del ser humano en este plano es la de ser amor y recordarás esa naturaleza divina; podrá ser que a lo mejor este increíble y hermoso ser humano cuidará de unos seres más pequeños que lleguen a su Vida y aunque también hará lo mejor que pueda, lo cierto es que se ha quedado con la plena convicción de que siempre actuará bajo el sello divino del amor, es por eso que estos pequeños seres se sentirán amados, seguros y protegidos.

Haciendo de esta su misión, comprenderá finalmente que ha venido a experimentar una de las verdades más excelsas y preciosas en este plano: comprenderá que ha venido a experimentar a Dios aquí en la tierra.

Gracias por haberte dado el tiempo de leer esta entrada.

Te envío mucho amor, Miriam.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s