¿Existe la culpa? NO, libérate de ella, TE EXPLICO CÓMO.

¡Hola queridos lectores!

Sé que he estado sin escribir por un largo tiempo, sin embargo varios sucesos en mi vida han ocurrido y la atención a otra cosa que no fuese sentir plenamente mis emociones, me fue imposible.

Pero estoy de vuelta y gustosa de compartirles mi opinión acerca de la pregunta que es el título de nuestra entrada; se han presentado en mi vida ciertos acontecimientos respecto a este tema y quisiera compartirles como lidio con eso que denominamos culpa.

Muchos años y muchas experiencias me costaron entender que la culpa no existe; sin embargo a lo mejor estarás diciendo ¡Vaya! ¿Cómo que no existe? y entonces lo que el o ella me ha hecho o este otro ¿Qué pasa? , ¿No tendrán su merecido? ¡Injusticia!, ahora antes de “rasgarte las vestiduras” te invito a que sigas leyendo.

Pues bien, permíteme el comentario. La culpa no existe, no en el Universo; este concepto ha sido creado por los seres humanos como un mecanismo de protección de nuestro subconsciente.

Cuando, en nuestra experiencia humana, no queremos aceptar en realidad lo que se esconde dentro nuestro, esa oscuridad (que para muchos es terrible) no da lugar a otra opción más que a mirarle de fuera y es ahí cuando empezamos a proyectar y a medida que proyectamos en el exterior lo que se encuentra en nuestro interior, nos volvemos víctimas y los otros o el mundo son “el culpable”, al no querer aceptar que las emociones, sentimientos y pensamientos que nos embargan día a día son tan terribles y desesperados, vamos por la vida, tratando de hacer lo mejor que podemos, culpabilizando al otro.

Es que “esta persona me agredió”, “esta persona me fue infiel” o “esta otra me gritó como nunca antes nadie me había gritado”; curiosamente además, muchas veces tampoco reconocemos como míos esos sentimientos de felicidad, de alegría y de paz que habitan dentro de nosotros: es que mi pareja es la que me hace feliz y sin el/ella no sería posible que yo fuese feliz, es que ese viaje o esa ropa o ese aparato es lo que me brinda la felicidad y me siento muy bien y sin eso, no podría ser feliz.

Y luego, peor cuando te culpas a ti mismo/a: es que si hubiera hecho esto, mi pareja no me hubiese abandonado, es que si hubiera hecho esto otro ese amigo no me hubiera dejado, es que si hubiera estudiado más o hubiese sido más noble, mis padres me aceptarían totalmente.

A ver, lo primero que hay que señalar es que la culpa es tóxica, no te sirve de nada y mucho menos la auto-culpa, es más, es todavía más preferible que eches la culpa a alguien más que a ti mismo. Ahora bien, la culpa, como decía al inicio de este post, no existe.

¿Por qué no existe?, bueno pues porque se genera dentro de un espacio muy limitado que es tu mente, una mente que está contaminada con miedo y que incluso hace que te creas tus pensamientos, ¿Me estás diciendo que nada de lo que pienso es real? si, justo eso y como la culpa parte del miedo y el miedo en Vida/Dios/Universo no existe y tu eres su creación, una divinidad, perfecta, por eso, la culpa no existe en ti, pero, tu crees que sí.

El ego es lo que te hace creer que sí, esa personalidad que se morirá con esta materia que habitamos. Lo que tu eres en realidad es amor, puro, perfecto y extenso, pero no te lo crees y como no te lo crees, sí crees, entonces, que eres alguien incompleto que necesita a otro para ser feliz, si te crees que los demás “te hacen”, si te crees que los demás “te lastiman”, si te crees que los demás “son malos” si te crees que tu eres el buenecito, víctima de sus circunstancias y que los otros son los villanos de tu historia, ¡MADRE MÍA!

¿Cuánto más tiempo vas a seguir compadeciéndote de ti? ¿Cuánto más tiempo vas a huir de tu herencia divina? ¿Cuánto más tiempo vas a renunciar al amor?, creo que, lo fácil, en mi experiencia, siempre ha sido echar la culpa; ojo ahí que digo “lo fácil” más no lo que me hace feliz.

Cuando de niña hacía una travesura, algunas veces, lo que decidía era echarle la culpa a mis primos o a mis amigos, de adolescente y porque fue una etapa que desde mi perspectiva la consideré como muy “dura” y terriblemente solitaria, le eche la culpa a mis padres, ellos tenían “la culpa” de todas las desgracias que había en mi vida, incluso a los 18 le eché la culpa a Dios de todo lo malo que había vivido, de todos esos días que había llorado de una forma tan desesperada y artera.

Eche la culpa, constantemente a quien pude, a veces (o muchas veces) a mí misma: Es que no eres lo suficientemente guapa y tu tienes la culpa de que no se fijen en ti; es que eres muy malhumorada y tienes la culpa de no agradar, es que si fuera de esta manera, si te vistieras de esta otra, si tuvieras esta otra cosa y es que y es que y es que… siempre la bendita culpa.

Luego, a mis 26 años llegué a un límite del sufrimiento, donde me di cuenta que no podía seguir así; he tocado fondo dos veces en mi vida: a los 15 y a los 18, pero esta vez fue diferente, a raíz de esa ruptura con el maestro tan grande que la Vida me puso en frente (Y a quién agradezco profundamente por haber hecho su papel en la obra de mi vida), despertó algo en mí … ¡mi consciencia! esa voz muy sutil y pacífica de la que me había olvidado tantos años.

Y luego, queridos lectores, empezó algo diferente, un camino de luz que nunca, ni en mis mejores sueños, hubiese podido creer posible, lo vislumbré, con una paz tan imperturbable y un amor de unidad tan excelso que no hay manera de describirlo mejor.

Pero regresé poco después a mi realidad, construida con creencias limitantes y falsedades; sin embargo esa revelación instaló dentro mío una convicción interior que no ha desaparecido: LA CULPA NO ES REAL.

Luego me tocó descubrir como era posible asumir otro papel diferente al de la “victima” que había decidido llevar, de forma inconsciente el resto de mi vida y que ahora ya no era posible. Pues bien, empecé a descubrir que el otro lado de la culpa y el victimismo era la RESPONSABILIDAD, ¿Cómo es esto? pues bien, cuando finalmente decides que el exterior no es culpable y que poco a poco, también vas deshaciéndote de la culpa propia, entonces lo único que queda es asumir que tu experiencia humana después de determinada edad (Casi cuando eres adulto o un poco antes) no dependen de ti, pero si la forma en la que reaccionas.

Empiezas a entender que el único camino certero que puedes seguir es justamente ese camino de responsabilidad en todos los ámbitos de tu vida, es decir, entiendes que nadie es culpable de lo que sientes sino que eres tú, el/la responsable de lo que sientes; que nadie es culpable de lo que piensas sino que eres tú el/la responsable de lo que piensas; que nadie es culpable de lo que haces sino que eres tú el/la responsable de lo que haces.

Cuando asumes que nadie te hizo daño, que nadie te fue infiel, que nadie te mintió o te lastimó y que has sido tú quien se ha hecho daño, quien se ha sido infiel, quien se ha mentido o lastimado y asumes, además, que los demás solo cumplieron un papel secundario en el teatro de tu vida, para ayudarte a hacer evidente todo lo que te hacías a ti mismo, ahí tu vida empieza a cambiar.

Y luego se vuelve un poco complicado, porque ¡Caray! el asumirte en tu totalidad, no es algo fácil, pero ¿Por qué lo sería? sí cuesta. Por supuesto que es complicado cambiar conductas aprendidas, por supuesto que es complicado dejar de funcionar en piloto automático, por supuesto que es complicado cuestionarte absolutamente toda tu existencia, claro, pero ¿Quién dijo que sería algo que no supondría esfuerzo? es por esto que también, este camino, solo está destinado para todas aquellos valientes que se atreven a salirse del molde creado por una sociedad enferma y neurótica.

Ahora, ya he puesto las cartas más claras y te voy a decir algo: te vas a enojar, vas a llorar e incluso a sentirte frustrado/a por verte como en realidad eres, con toda la luz y la oscuridad que está dentro de ti, pero yo prefiero eso a seguir negándome y no permitiéndome vivir en esencia, prefiero eso a tener relaciones de cualquier tipo, desde la dependencia y la necesidad o carencia, eso es ¡BASURA! y yo no lo merezco ¿Tú? ¿Lo mereces? o deseas ver este otro lado de la Vida, el real.

Pues bien, para todos aquellos valientes que me han acompañado a lo largo de esta entrada, aquí les van algunas recomendaciones para terminar de una vez y para todas, con uno de los mayores males, una de las mayores enfermedades de la humanidad, la terrible culpa:

ASÚMETE

Esto significa que deberás dejar ir todas aquellas relaciones, situaciones o cosas que te detienen y no te permiten ir más allá de tu verdadero potencial. Todo aquello que sea necesidad o carencia debe desaparecer de tu vida para dar lugar a una reflexión profunda de lo que eres, sin mentiras, sin autoengaños y sin miedo; tal vez con coraje o rabia pero real y asumida.

Significa que vas a dejar de aparentar para “agradar” (Eso es lo que crees, que necesitas agradar) significa que tendrás que replantearte muchas creencias que te limitan: que debes ser de “x” o “y” forma para encajar, que te debes ver de determinada manera para que te acepten, que debes tener determinadas cosas para que te respeten. MUCHO OJO: el hecho de que tu te cuentes estas cosas NO SIGNIFICA QUE SEAN REAL. Pues lo único real es el amor y ese, se te otorgó a ti por el hecho de existir sin condiciones.

ASUME TU VIDA

  • Esto significa asumir cada pensamiento, sentimiento o emoción que habiten dentro de ti; lo cual para mí es algo que resulta de valientes. No cualquiera se atreve a asumir que se perturbó a sí misma/o, que “nadie” le hizo nada, sino que fui yo mismo/a quien me lo hice a mi, que fui yo mismo/a quien me perturbo.
  • Pero ya no te culpas, asumes tu responsabilidad y te encargas de libertarte de las emociones y esto es lo que cambia, ya no sientes culpa porque te sabes inocente y sabes que hiciste lo mejor que pudiste con lo que tuviste y que, simplemente, si no pudiste hacerlo mejor, fue porque no tuviste manera de hacerlo mejor; por eso todas las decisiones que has tomado en tu vida fueron las adecuadas y todo es perfecto y no pudieron ser de otra manera. Para eso hay infinidad de métodos que pueden ayudar: meditar, hacer yoga, reiki, ho´onopono o mi favorito, que es tan simple y efectivo, que sientes la absoluta libertad al practicarlos: el método de dejar ir del Dr. David Hawkins (del cual hablé en esta entrada).

ASUME A LOS DEMÁS

  • Los demás, los otros: son tus espejos, que constantemente reflejan eso que no te gusta de ti o que sí y al igual que tu son inconsciente de su propio dolor (Espero que con la lectura de este post ya no te cuentes dentro de los inconscientes, jajaja), por lo que no te tomes nada personal, lo cierto es que cada quien hizo lo mejor que pudo con lo que tuvo y que si no lograron cumplir tus expectativas fantásticas e irreales y que solo habitan en tu mente contaminada de miedo, fue porque sinceramente no lo supieron hacer mejor. Acaso ¿Roma se hizo en un día? vamos, caray, a veces somos tan crueles unos con otros, corrigiéndonos constantemente y haciéndonos sentir mal y nos olvidamos de que yo soy tu y tu eres yo y que ambos y a la vez, todos, estamos viviendo esta experiencia humana, donde todo es más pesado, ayudémonos unos a otros a aminorar la carga, por favor.
  • Mi pareja me hizo tanto daño y le odio, mis padres me dañaron tanto y les odio, esos malos amigos que no me quieren. ¡Deja de tomarte las cosas de forma personal!, cada quien, de verdad te lo digo: HIZO LO MEJOR QUE PUDO CON LO QUE TUVO, disculpa a los demás y a ti mismo, por haberte creado expectativas que no eran reales. No es tu culpa ni la de ellos, todos somos inocentes, hijos de Dios/Vida/Universo y como actuamos atiende a nuestro nivel evolutivo de consciencia. Yo no soy mejor ni peor que nadie, mucho menos especial, solo con un nivel de consciencia diferente (es así como hay que comprenderlo, te invito a que lo reflexiones por tu cuenta). Vamos, todos estamos aquí unidos, dentro del increíble amor de la fuente creadora, y está ahí para ti si decides aceptarlo, verlo y sentirlo.

PERDONAR, PERDONAR Y PERDONAR…

  • A ti y a otros, esto es fundamental; pues con el poder del perdón, permites que entre el amor a tu vida. Cuando dejas de ser tan duro contigo y con los demás y aceptas que tanto tú como los otros hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron en ese momento, es ahí cuando empiezas a plantearte la vida desde una perspectiva diferente, comienzas a ver la inocencia de todos, incluida la tuya, y te liberas de esas vibraciones tan bajas como son el miedo, el enojo o la desesperanza. Pues debo recordarte, que a quien le hace más daño guardar esas energía dentro de sí es ¡A TI! no al otro.
  • Perdonar, es regalarte paz, perdonar es regalar amor, perdonar es consciencia y sanación profunda, perdonar es una enorme oportunidad para empezar.

AUTO-OBSÉRVATE

  • Es fundamental, de forma consciente y constante, con el objetivo de crear esa realidad que está ahí, guardadita y esperando que te la creas. Cada que te observas en tu hacer, pensar y sentir te vas liberando de los mecanismos del ego que te tenían atado; de pronto la reactividad es menor y el silencio aumenta, las discusiones pierden todo sentido y lo único que anhelas es paz, porque ya la has experimentado.
  • Auto-obsérvate cada que puedas y así, con una mente flexible y un corazón que es oído. dejarás atrás frases como: sin ti me muero; no soy nada sin tu amor; tu eres mi media naranja; tengo esta bolsa de marca y ahora seré aceptada; tengo esta casa o este auto y entonces ahora valgo. De poco a poco vas entendiendo que tu no necesitas mendigar amor, tu ¡YA LO ERES! y lo único que necesitas es generar una relación armoniosa con tu interior para que el exterior te lo refleje de forma excelsa y bellísima.

La vida es hermosa, es un regalo increíble del cual agradezco a Dios todos los días; es además un privilegio ser tan amada por mis maestros espirituales y por mi padre (El nombre es irrelevante), es increíble tener la oportunidad de encarnar aquí con el único objetivo de sanar mi Alma/Ser/Esencia y trascender cualquiera de los aprendizajes que he venido a trascender, y el principal, hasta donde entiendo: VENIR A EXPERIMENTAR A DIOS A ESTE PLANO (bellísimo)

Recuerda que eres una divinidad que se está experimentando en el precioso momento del presente, que lo único que existe es el aquí y el ahora, que seguramente te has equivocado (como todos) pero que ahora sabes que eras inconsciente de tu propio dolor y que nada pudo ser de otra manera porque no lo sabías hacer mejor, ahora lo sabes,te invito a que actúes en congruencia con esta verdad.

Cada día estoy más convencido de que las personas verdaderamente felices pasan inadvertidas. No envidian, porque se alegran de los logros ajenos y comparten los suyos. No buscan peleas ni conflictos, porque odian la violencia y respetan a los demás. Las personas felices ni fastidian ni llaman la atención.

Joaquín Fernández Sánchez.

Te mando muchísimo amor y muchos abrazos.

Atentamente, Miriam.

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