Las expectativas hacia los demás y nuestros ideales.

Las relaciones humanas, en su mayoría, son bastante complejas. El humano es de los animales que tardan más tiempo en ser completamente independientes y podría decir que será alrededor de los 16 o 17 años (un poco menos o un poco más) donde de alguna manera empezaremos a descubrir justamente esa independencia e individualidad, no antes.

Curioso es que, a pesar de esto, aún seguiremos expectantes de las personas que nos rodean, trataremos de agradarles y en la medida de lo posible, usaremos las mascaras adecuadas y necesarias para que seamos aceptados en la sociedad, al menos esa es la creencia.

Para adentrarnos en esta tema, me es importante retomar las enseñanzas de un gran colombiano, Gerardo Schmedling, quien habla sobre la aceptología, quien sobre los ideales, dice:

Todos tenemos ideales. Esta es una parte normal de nuestra naturaleza humana: tener cualquier tipo de ideal de relaciones, de economía, de trabajo, de simplemente lo que llamamos altruismo, lo que nos gustaría hacer por el mundo, cómo nos gustaría que fuesen nuestras vidas, eso es normal.”

“Si tienes algún ideal, esperas obtener algo de realizarlo como: armonía, paz, satisfacción, crecer espiritualmente, etc. Lo podemos resumir en una sola frase: Sentirme Feliz.”
“¿Se dan cuenta que en el fondo los ideales solo buscan sentirnos felices, útiles, satisfechos a través de hacer algo por lo demás o hacer algo por el mundo… Que eso nos va a traer felicidad? Es lo que suponemos… vamos a ver si es cierto… “

“Si yo no puedo realizar mis ideales y al no realizarlos yo no puedo ser feliz, significa que mis ideales son un obstáculo para mi felicidad, porque si no se cumplen y no puedo ser feliz se convierte en obstáculo para lo que vine a hacer al mundo: a ser feliz y aprender a Amar. “

“Pero si mis ideales no se realizan y sin embargo puedo ser feliz, en ese caso mis ideales
ni siquiera son importantes, no son necesarios.” 

“Entonces nos damos cuenta que los ideales no son importantes, y que la cultura lo que nos ha vendido es una cantidad de limitaciones mentales, pues nos preguntamos por qué no somos felices, por qué no hay paz, por qué tenemos guerra, por qué tenemos problemas, y es que la cultura nos vendió ideas falsas y yo me las creí. Cuando yo
aplico a la realidad de la vida una idea falsa obtengo un resultado que no funciona, entonces no funcionan las relaciones, no funciona la salud, no funciona la economía, no funciona la adaptación, no funciona nada. Soy infeliz, pero el problema está en que yo no sé hacerlo funcionar, no porque afuera haya algo incorrecto.” 

Fíjense cuál es la causa del sufrimiento desde ideales. La persona soltera que está buscando pareja, tiene en su mente un ideal de pareja. Ya se equivocó, así de sencillo. Llega a la realidad de la vida, y encuentra que establece una relación de pareja muy lejana al ideal que tenía… ¿Qué pasa con la persona? Entra en un estado de desilusión, en un estado de frustración, de apatía en el mejor de los casos, o si no, en un estado de agresión, de culpar a la otra persona porque no cumplió sus expectativas, sus ideales, “No es la persona que yo esperaba, esto no era lo que yo quería”… Se amarga la vida –le amarga la vida a la otra persona- y genera un proceso conflictivo que termina por lo general en una separación. ¿A qué se debe todo eso? A que la persona idealizó algo en su mente que estaba muy lejos de la realidad.

Este tema en particular y cada una de las palabras de Gerardo me identifica, pues siento que cierta persona me hizo sentir así (evidentemente actuando desde la inocencia de la inconsciencia), sumamente culpable por no haber podido cumplir sus expectativas; y creo que podrán identificarse muchos conmigo en esto, los ideales son tan falsos como los elefantes rosas ¡Caray!, y entonces en la realidad decimos cosas como ésta: es que ¿Por qué no te quedaste cuando tal? pues porque no pude, así de simple, porque yo estaba pensando, a su vez, es que ¿Por qué no me seguiste tú? y es que y es que y es que…. lo que sucedió es que cada quien tuvo expectativas sobre como debía ser el otro, y al final lo que pasa es que esos ideales limitantes te impiden ver la neutralidad de la realidad, te impiden conectar con la realidad de la persona, del otro (háblese familia, parejas, amigos).

“Aceptar que idealizar significa no aceptar la realidad del universo, y cuando yo no acepto algo, el resultado de la no aceptación tiene un solo nombre: Sufrimiento, Culpa,
Angustia, Agresión, porque yo culpo a los demás de que las cosas no me funcionan o me culpo a mí mismo de que no soy capaz; en ambos casos estoy cometiendo error doble. Ni los demás son culpables ni yo tampoco, hay algo más simple que eso: no sé cómo ser feliz y como no sé cómo ser feliz, trato de cambiar lo de afuera para sentirme feliz
pero me estrello porque no puedo cambiarlo, porque lo que quiero no es el orden del universo.”
“¿Qué necesitaría hacer yo para solucionar este problema?… ¡Renunciar a cambiar el orden del universo! Fíjense en algo, ahora mismo… Nuestra mente se resiste a aceptar no
tener ideales… Eso significa que yo me resisto a ser feliz.”

“¿Saben ustedes a qué vinimos al mundo? A dos cosas: a algo interno que se llama Aprender a Ser Feliz por Mí Mismo. La parte externa es a Aprender a Amar a los demás y a Servirles así como son, sin tratar de cambiarlos, porque si yo trato de cambiar a alguien no lo estoy amando, lo estoy rechazando, entonces son solamente dos propósitos los del Universo: Ser feliz por mí mismo y aprender a Amar y a Servir.” 

Me gustaría decirles que una persona que no es capaz de ser feliz por sí misma, siempre, es una persona que tiene ideales porque está idealizando e imaginándose que hay otras personas, otras circunstancias, otros lugares con los cuales él podría ser feliz, o como suele pensar el ego… “me podrían hacer feliz”.
“Les aseguro algo… no hay ninguna persona que te pueda hacer feliz a ti, a menos que seas tú mismo. No hay ninguna situación que te pueda hacer feliz a ti mismo a menos que la valores. No hay ningún lugar que te pueda hacer feliz, a menos que te adaptes a él. Por lo tanto, mientras yo no acepto la realidad de la vida como un orden perfecto,
no puedo ser feliz, y el problema está dentro de mí, no está afuera. Yo no acepto lo que sucede y ese es el principio fundamental en que se basa esta nueva ciencia, la Aceptología.”

Una persona que no es capaz de ser feliz por sí misma es un verdadero peligro social, porque cuando yo no soy capaz de ser feliz por mí mismo, entonces yo supongo que los demás son los que me van a hacer feliz. Los demás pueden llamarse pareja, hijos, padres, gobierno, compañeros, amigos, vecinos, circunstancias de la vida… Esas expectativas no se cumplen porque la felicidad no la voy encontrar afuera sino adentro, ese es mi primer error.”

Hablemos de una relación: cuando la otra persona no cumple tus expectativas de hacerte feliz a ti, ¿Qué sientes hacia esa persona? La culpas de que no es capaz de hacerte feliz, y

“cómo no eres capaz, tienes la culpa de que yo no sea feliz. Y como tienes la culpa, mereces castigo y como mereces castigo, yo te agredo y ahí empieza la guerra…”

“¿Se dan cuenta que es un peligro para los demás quien no sabe ser feliz?
Entonces a ustedes, ¿Qué les gustaría: aprender a ser felices por ustedes mismos o seguir sufriendo el resto de la vida hasta que lo aprendan? La vida no deja más opciones porque si no, nosotros no evolucionaríamos, y de evolucionar es que se trata la experiencia como ser humano.”

“Cuando yo no soy capaz de ser feliz por mí mismo y espero que alguien me haga feliz y me relaciono con alguien, ¿Qué estoy compartiendo? Estoy compartiendo mi limitación y mis expectativas y la otra persona está haciendo lo mismo, ¿Saben cuál es el resultado de eso? Un choque violento de conceptos y de creencias, de no-aceptación, que produce un gigantesco conflicto que se llama desacuerdo, guerra, violencia, desarmonía ¿De dónde surge? Surge de que yo tengo ideales.”

“Voy a hablar un poco más de relaciones e ideales. A consultarme viene una persona que no tiene pareja y me dice, “Me siento muy mal porque estoy en angustia, en carencia, en soledad, y yo quisiera tener alguien con quien compartir mi vida…“ Mi primera pregunta es, ¿Cómo te imaginas a esa persona?, entonces hace un estereotipo mental de lo que se ha imaginado, y yo le respondo algo muy simple… “Mira, ya te equivocaste. Primero porque tu imagen mental no es real. Segundo, porque tu imagen mental es totalmente egoísta, y tercero, porque tú aspiras a que alguien te haga feliz: Ya tienes tres errores encima. Egoísta porque yo estoy pensando que alguien se adapte totalmente a mí para que me haga feliz a mí. No estoy pensando en hacer nada por la otra persona; ese es el problema del estereotipo idealizado. Ignorancia, porque no existe ninguna persona “perfecta”.

“Todos somos (…) perfectos en espíritu. Pero perfección, de acuerdo a nuestro ideal estereotipado, no existe. Existen personas compatibles pero no iguales. Entonces ya me equivoqué en el segundo punto. Y por supuesto que si yo no soy capaz de aceptar a otra persona como es, porque ya tengo una persona en mi mente que no existe, entonces voy a entrar en un nivel de desilusión y al no saber de dónde viene el problema, voy a culpar al otro…”
¿Cómo se soluciona el problema?… No tengan ideales… ustedes dirán, “Si no tengo ideales, ¿Entonces cómo me muevo en la vida? ¿Con qué voy a reemplazar los ideales?…”
Los ideales los vamos reemplazar por algo más sencillo, más hermoso y muchísimo más eficiente que son dos cosas:

Valora tu capacidad de ser feliz por ti mismo.
Valora todo lo que la vida te ha dado porque eso es suficiente para ser feliz.

“Ahí ya entras a la vida con el pie derecho… mientras se siga idealizando encontraremos esto: Tened una expectativa y obtendrás una desilusión… Para no tener desilusiones es mejor no tener expectativas. Es decir, para no tener sufrimiento, no tengan ideales. Simplemente disfruten de lo que la vida va presentando, y aprendan a verificar lo que corresponde y lo que no corresponde.”

Gerardo, un maestro enorme.

Entonces de pronto nos encontramos que en nuestra inconsciencia creemos, dado que suena muy “racional” que el otro tiene que darme lo que yo necesito: si necesito amor, tienes que dármelo tú, si necesito comprensión, cariño o seguridad, necesito que seas tú quien me lo de ¡Imagínate! y además de la forma en la que yo imagino e IDEALIZO que lo necesito.

¿Cómo es posible que lleguemos a pensar que el otro nos va a dar algo que ni siquiera sabemos como darnos por nosotros mismos? es una completa incoherencia que a nuestra mente le parece completamente lógica, ¿Con qué racionalidad pedimos algo a otra persona cuando es probable que ni siquiera ella sepa llenar sus necesidades propias? cuando es probable que ni siquiera tu sepas hacerlo, cuando es probable que ni siquiera sepas cómo.

Y entonces vamos por ahí, inconscientes e inocentes pidiendo que nos den lo que no tenemos, porque creemos que el exterior es el que nos tiene que dar “eso”, como si olvidásemos que ya no somos niños, sino adultos independientes, individuales y capaces de darnos todo el amor, el cariño, la seguridad y cualquier otra cuestión que busques que en el exterior se te de.

Es por eso que las relaciones humanas en general son “complicadas”, porque las hacemos así, porque pensamos que los otros tienen algo para darnos y no pensamos en el otro, siempre pensamos en nosotros mismos, y quien diga lo contrario miente; me atrevería a decir que un porcentaje muy menor de personas andan por ahí conscientes, maduras y libres esperando nada de nadie, la mayoría no somos así.

Y es aquí cuando esas expectativas mentales, que tu creaste dentro de una realidad que solo ves tú, en donde no contemplas a nadie más que a ti, porque solo estás tú y eres el único que importa se funden con la realidad, que siempre es neutra. La otra persona siempre ha sido así (familia/pareja/amigos/vecinos), esa persona siempre ha sido así; sin embargo ahora eres tú quien le culpa de ser como es, ¿Por qué? pues porque no ha podido llenar tus ideas mentales IDEALIZADAS ¿En verdad el otro es el culpable? ¿Es cierto que el otro tiene la culpa de no haber podido llenar tus propias ideas, que solo son tuyas, pues esa es tu realidad? ¿Es así?

Tiendo a pensar que los seres humanos somos seres profundamente egoístas, que no nos damos cuenta que la tan aclamada “Racionalidad” que nos distingue de los demás animales, en la mayoría de casos es el ego, ese sistema de creencias limitantes que nos ha servido para sobrevivir, ese es el que nos habla, pero recuerda, puede solucionarse siempre y cuando estés dispuesto a cuestionarle.

Cuando empecé a leer a Gerardo todo tuvo lógica, y es ahí cuando retomo una idea central: concéntrate en el aquí y en el ahora, en la realidad que es neutra y disfrútala, acéptala y aprende de ella, aprende a se feliz, que es el fin último de cada ser humano en este planeta.

-Miriam.

Fuente:  Maestría en Amor para aquellos que no necesitan sufrir más. Módulo 7 (de 13) ACEPTOLOGÍA. Primera clase en Cali. Grupo del sábado. Agosto. 26 de 2000. Gerardo Schmedling.

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