LAS CUATRO LEYES DEL ESPEJO

Pride and Prejudice – Dawn.

Hace poco revisando la galería de fotos de mi celular, di con una imagen que había guardado desde el 2018, que hablaba sobe cuatro leyes del espejo:

  1. PRIMERA LEY: Todo lo que molesta, irrita, enoja o quiera cambiar del otro, está dentro de mí.
  2. SEGUNDA LEY: Todo lo que me critica, combate o juzgado el otro, si me molesta o hiere está reprimido en mí y me toca trabajarlo.
  3. TERCERA LEY: Todo lo que el otro me critica, juzga o quiere cambiar de mí, sin que a mí me afecte, le pertenece a él.
  4. CUARTA LEY: Todo lo que me gusta del otro, lo que amo en él, también está dentro de mí, reconozco mis cualidades dentro de otro.

Hoy con las nuevas experiencias que me ha brindado la vida, las siento como una verdad irrefutable de esta.

Recientemente en esa relación de pareja que tuve, él me mostró mi oscuridad a través de lo que me enojaba de él y quería cambiarle; me mostró que lo que me criticaba y juzgaba él, sí era una herida que debía trabajar en mí, también le enfrentó a él con su propia oscuridad que veía reflejada en mí y también todo lo que amé de él estaba dentro de mí.

Son muchas las experiencias en esa relación que me dieron oportunidad de verificar a través de esas vivencias y después de una reflexión profunda (y no por eso menos dolorosa) que esas leyes son ciertas.

Cuando la vida/universo/dios tiene dentro de su plan darte a ti la oportunidad de tener una pareja, agradece y sobretodo aprende y crece, porque ese es el objetivo.

La pareja representa un espejito, que te ayuda a darte cuenta de las heridas que aún no has sanado, de esa oscuridad que aún rechazas y que es enteramente tuya, la pareja abre la oportunidad a tu crecimiento personal, te hace más consciente de tus carencias y por eso se da que cuando ya has aprendido lo que tenías que aprender, la vida/universo/dios lo quita de tu camino, porque ya no le necesitas, pues estas list@ para continuar el aprendizaje por tu cuenta; pero es aquí donde hay un hilo muy pequeño entre aceptar ese aprendizaje o no, ese momento de libre albedrío donde decides si quieres aprender a dejar de vibrar en el miedo, de exponer tus carencias, de sanar tus heridas, de amarte en verdad y de forma plena, de ser más libre y más consciente o bien, decides que aún necesitas más de eso, que tal vez no sea tu momento y que necesitas que la vida te siga presentando espejos que te hagan ver cada vez más y de forma más evidente, que debes dejar de hacerte daño, que debes dejar de tener miedo, que debes aceptarte, reconocerte y amarte, que debes dejar esos apegos y dependencias, que debes dejar de poner tu ser y tu poder en las manos de alguien más.

Hay parejas, muchas (aunque no tantas como la humanidad quisiera) que han llegado a ese grado de consciencia donde entienden en su ser, individual, que son luz pero también son oscuridad, que entienden a su vez que el otro es luz y oscuridad, que son dos seres individuales, que de forma libre han decidido aceptarse así como son, en las buenas y en las no tan buenas y en las peores, aceptar que el otro como tú puede equivocarse, porque al igual que tu es humano. Porque ya no vives desde la carencia, el miedo y la necesidad, que entiendes que puedes ser feliz con o sin el o la otra, cuando sabes que si el día de mañana la otra persona no está, todo es perfecto, porque la vida es perfecta y le sueltas y confías.

Personalmente anhelo ese tipo de amor, un VERDADERO AMOR, pleno, consciente, libre, ajeno de carencias pero también de comprensión y apoyo al otro, de estar ahí ACOMPAÑÁNDOLE, entendiendo que a este mundo vinimos solos y nos vamos solos y que nadie es indispensable para que puedas vivir y que desde ese conocimiento aceptas compartir tu camino con el otro, eso para mí es un AMOR VERDADERO, y confío en que la vida me lo dará, porque soy merecedora de amor, porque yo soy amor, me amo y me entiendo como el ser más increíble y divino que hay (no me tomes por ególatra) por ahí no va la cosa, todos los humanos tenemos la oportunidad de sentirnos así: amados, perfectos, divinos y capaces de recibir el amor verdadero que merecemos.

Gran aprendizaje que me ha dado la vida, porque he decidido y decido aceptarlo, en mis días buenos y no tan buenos, acepto ese aprendizaje, lo abrazo y lo trasciendo, porque acepto que era carente, necesitado, porque acepto que aún no he abrazado al cien por ciento mi oscuridad, porque necesito hacerlo para poder aceptarme completamente.

Para eso es la vida queridos lectores, para aprender a amar y con cada lección que toca, si la aprovechas, entiendes que es lo mejor que pudo haber pasado (hablo de cualquier cosa: rupturas por ejemplo, una) pues es la única forma de dejar de vibrar desde el miedo y hacerlo más desde el amor, siendo cada vez más consciente de quien eres y cual es tu misión en esta vida.

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